La reciente alerta de viaje emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos para nueve municipios del Atlántico comenzó a generar efectos concretos en la región. Al menos 30 voluntarios estadounidenses del programa Cuerpo de Paz abandonaron sus actividades en el departamento tras la recomendación de seguridad emitida por Washington debido al incremento de hechos violentos asociados a estructuras criminales.
La decisión impacta especialmente a comunidades que durante los últimos meses recibían acompañamiento en procesos educativos, sociales y comunitarios liderados por estos cooperantes extranjeros, quienes desarrollaban su trabajo en distintas localidades incluidas dentro de la advertencia.
La medida también abrió una nueva preocupación entre autoridades locales y sectores económicos que temen consecuencias sobre la confianza inversionista y la percepción internacional de seguridad en una de las zonas con mayor dinamismo económico del Caribe colombiano.
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