Un informe que contradice la estrategia militar
Los ataques de Estados Unidos contra 67 lanchas sospechosas de transportar droga, en el marco de una campaña contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, no han logrado disminuir el flujo de cocaína hacia el país, según datos oficiales publicados este lunes por The Washington Post. En estas operaciones han muerto más de 200 personas.
El rotativo cita una evaluación interna de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), aún no publicada, que advierte que los bombardeos no han afectado el suministro ni el precio de la cocaína. Por el contrario, han llevado a que los grupos criminales desarrollen nuevas estrategias y tácticas para el transporte de estupefacientes.
Reacciones y contexto regional
La revelación se produce en medio de un tenso clima diplomático en la región. Recientemente, Venezuela anunció su retiro definitivo de la Corte Penal Internacional, denunciando una presunta actuación parcializada del órgano judicial, lo que añade más incertidumbre a la lucha contra el narcotráfico en el continente.
Estos bombardeos no han afectado el suministro ni el precio de la cocaína y han llevado a que los grupos criminales desarrollen nuevas estrategias y tácticas para transportar drogas.
La evaluación de la DEA pone en duda la efectividad de las operaciones militares como herramienta principal para combatir el narcotráfico, sugiriendo que se requieren enfoques más integrales que aborden tanto la producción como las rutas de distribución.