Mientras los homicidios, secuestros y otros delitos suelen concentrar la atención pública, una amenaza menos visible sigue ganando terreno en Colombia. Se trata de los delitos informáticos, una modalidad que en los últimos años ha mostrado un crecimiento sostenido y que, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Defensa, alcanzó durante 2026 el registro más alto para el periodo enero-mayo desde que existen mediciones comparables.
Un incremento que rompe la tendencia
Los datos muestran que entre enero y mayo de este año se denunciaron 36.998 delitos informáticos en el país. La cifra representa un aumento de 9.770 casos frente al mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron 27.228 hechos. En términos porcentuales, el incremento fue del 36%, una variación que rompe la tendencia observada el año anterior y ubica nuevamente este fenómeno en niveles récord.
Detrás de estos registros aparecen modalidades que van desde el hurto por medios informáticos y la suplantación de identidad hasta fraudes bancarios, accesos no autorizados a sistemas, estafas a través de redes sociales y ataques dirigidos contra empresas y entidades públicas. Las autoridades han advertido que la creciente digitalización de servicios amplía las oportunidades para los delincuentes, quienes encuentran en la virtualidad un escenario con alcance nacional e incluso transnacional.
La evolución histórica del delito digital
El comportamiento histórico permite dimensionar la magnitud del crecimiento. En 2015 se registraban 7.404 casos en todo el año. Una década después, el país cerró 2025 con 69.328 denuncias, luego de haber alcanzado en 2024 el máximo histórico de 74.845. Más allá de las variaciones anuales, la curva evidencia una transformación en la dinámica criminal: el escenario digital pasó de ser un espacio marginal para las organizaciones delincuenciales a convertirse en uno de sus principales campos de acción.
La aceleración comenzó a hacerse evidente a partir de 2020. Ese año los registros saltaron de poco más de 22.000 casos a 49.359. Desde entonces las denuncias no han regresado a los niveles previos y se han mantenido por encima de las 50.000 anuales. El incremento coincidió con la expansión del comercio electrónico, las transacciones digitales, el trabajo remoto y una mayor dependencia de plataformas tecnológicas para actividades cotidianas.
Presión constante durante los primeros meses de 2026
Las cifras acumuladas de 2026 también reflejan una presión constante durante los primeros cinco meses del año. Enero cerró con 6.314 denuncias, febrero alcanzó 9.915, marzo llegó a 8.880 y abril sumó 8.271 casos. Aunque mayo registró una reducción hasta 6.618 hechos, el acumulado ya había superado ampliamente el comportamiento observado durante el mismo periodo del año anterior.
Los retos para la investigación y la judicialización
El aumento también plantea retos para las capacidades de investigación y judicialización. A diferencia de otros delitos, los hechos informáticos suelen involucrar rastreos técnicos, cooperación entre entidades, análisis de evidencia digital y, en muchos casos, coordinación internacional para identificar a los responsables. Esto ha llevado a que las autoridades fortalezcan unidades especializadas y mecanismos de prevención dirigidos a ciudadanos y empresas.