El método de loci, una herramienta mnemotécnica con más de dos mil años de antigüedad, ha comenzado a ser evaluado con rigor científico debido a sus múltiples aplicaciones en la salud cognitiva y la salud mental contemporáneas. Tradicionalmente adoptada por atletas de la memoria y oradores de la antigüedad clásica como Cicerón, esta técnica —también conocida como el 'palacio de la memoria'— consiste en asociar datos abstractos con mapas mentales de entornos físicos familiares.
En la actualidad, diversas investigaciones clínicas y neurológicas demuestran que su utilidad trasciende el ámbito de la memorización competitiva, mostrando resultados alentadores en la ralentización del deterioro mental, el tratamiento de trastornos psicológicos y la rehabilitación de lesiones cerebrales.
El interés científico por esta estrategia radica en su capacidad para complementar y potenciar el funcionamiento evolutivo natural del cerebro humano. A diferencia de la retención de datos inconexos, el método aprovecha la memoria espacial y visual para reconfigurar conexiones neuronales, lo que ha abierto la puerta a su implementación en programas comunitarios dirigidos a personas mayores y en terapias para mitigar los efectos del estrés postraumático y la depresión.
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Katherine Bravo