El artículo comienza recordando la experiencia del autor con Miguel Gila, célebre humorista y soldado republicano, cuya obra y vivencias reflejaban con humor negro y realismo los absurdos de la guerra civil española.
Miguel Gila, conocido por su sarcasmo y monólogos autobiográficos, logró expresar la crudeza del conflicto desde la perspectiva de un soldado común, desmontando la épica y la propaganda con ironía y humanidad.
El autor evoca la tradición literaria y cultural que combina literatura y botánica, así como la importancia de la intimidad en la experiencia literaria, contraponiendo esto a las grandes multitudes y eventos públicos.
Eduardo Mendoza, autor de 'El misterio de la cripta embrujada', es destacado por su humor que mezcla lo británico y lo español, heredero de la escuela de Gila, con un estilo ligero y satírico que revolucionó la novela española de su época.
Mendoza irrumpió en la literatura española cuando predominaba una narrativa seria y comprometida políticamente, aportando un humorismo fresco y desmitificador que cuestionaba tanto la literatura como la política.
La polémica actual en Cataluña surgió tras una broma irreverente de Mendoza en la presentación de su última novela, lo que provocó críticas severas y exigencias de sanciones, incluyendo la retirada de la Cruz de Sant Jordi y la quema simbólica de sus libros.
El artículo concluye comparando esta controversia con las figuras y episodios que Mendoza suele satirizar, como Carles Puigdemont, y sugiere que el detective esperpéntico de Mendoza podría simbolizar la figura de Miguel Gila.