El presidente Gustavo Petro logró inicialmente reducir el precio de la gasolina en Colombia, con bajadas acumuladas del 6,2% en febrero y marzo de 2026. Sin embargo, el estallido del conflicto bélico en el Golfo Pérsico ha provocado un aumento del precio del crudo superior al 53%, superando los 100 dólares por barril, lo que tensiona la promesa de combustible barato.
El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), creado en 2007 para amortiguar la diferencia entre el precio internacional del petróleo y el que pagan los colombianos, ha sido clave para mantener los precios internos por debajo de los internacionales. No obstante, la guerra y el cierre del Estrecho de Ormuz han reducido la oferta mundial de petróleo, impulsando los precios y generando un déficit creciente en el fondo.
Además, la depreciación del peso frente al dólar, causada por el fortalecimiento internacional de esta divisa en el contexto del conflicto, encarece las importaciones de combustible, haciendo que el precio interno de la gasolina esté aproximadamente 1.000 pesos por debajo del costo real de producción e importación.
“Si el Gobierno no hubiese tocado los precios, hoy estaríamos en equilibrio”, afirma Alejandro Rojas, analista del Banco de Bogotá.
El subsidio para el diésel, utilizado en transporte de carga y maquinaria agrícola, supera los 3.500 pesos por galón, mientras que en gasolina ronda los 1.500 pesos tras las recientes reducciones. Este compromiso del Gobierno para mantener precios bajos en diésel busca evitar el aumento en la inflación de alimentos y transporte, pero representa un peso fiscal enorme.
Según la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), si el precio del petróleo Brent se mantiene alrededor de 100 dólares y el dólar cerca de 3.700 pesos, y el Gobierno no ajusta los precios internos, el déficit del FEPC podría alcanzar los 10,7 billones de pesos (2.900 millones de dólares) en 2026, mientras que actualmente el déficit ronda los 3 billones de pesos.
ANIF propone un ajuste gradual en los precios del ACPM y la gasolina para reducir el déficit, sugiriendo aumentos mensuales de 214 pesos en diésel durante dos años y 800 pesos por galón en gasolina. Estos ajustes podrían disminuir el déficit en 3 billones de pesos este año.
“La urgencia del ajuste a los precios internos es indiscutible”, concluye ANIF, mientras Mauricio Téllez advierte que no corregir la situación dejará un problema fiscal importante para el próximo Gobierno.
El presidente Petro ha señalado que, si el precio internacional del crudo sigue aumentando, será necesario ajustar también el precio interno de los combustibles. Este escenario plantea un difícil reto político, dado que el mandatario está próximo a entregar el poder y en plena campaña presidencial.
En consecuencia, un conflicto distante a miles de kilómetros de Colombia ha trastocado las expectativas del Gobierno sobre la gasolina barata, dificultando la sostenibilidad fiscal y la estabilidad de los precios para los colombianos.