Costa Rica, reconocida mundialmente por su imagen turística, enfrenta ahora un reto que empaña esa postal: la presencia de redes criminales vinculadas a la explotación sexual de menores. La reciente filtración de millones de páginas de documentos del caso Jeffrey Epstein ha revelado 324 menciones al país, lo que ha despertado la preocupación de las autoridades judiciales costarricenses.
Una investigación judicial sin precedentes
El fiscal general Carlo Díaz confirmó la apertura de una investigación por abuso sexual a una menor relacionada con las conexiones de Epstein en Costa Rica. Aunque por ahora no hay personas individualizadas como imputadas, el caso ha puesto en marcha operativos y análisis exhaustivos para esclarecer el alcance de las redes criminales en el territorio.
Operativo encubierto y figuras vinculadas
Entre los documentos se detalla una operación encubierta del FBI que utilizó una falsa agencia turística, Costa Rica Taboo Vacations, para rastrear a sospechosos interesados en la explotación de niñas entre 14 y 16 años. Además, se mencionan vínculos con personajes como Jean-Luc Brunel y Daniel Siad, asociados a Epstein y al mundo del modelaje, quienes visitaron Costa Rica aunque sin evidencias concretas de actividades ilícitas en el país.
La visita en 2010 de Ghislaine Maxwell, pareja y cómplice de Epstein, también aparece en los archivos, con entradas oficiales confirmadas. Maxwell afirmó asistir a la ampliación de un parque nacional y a un encuentro con la entonces presidenta electa Laura Chinchilla, aunque no hay pruebas de reuniones relacionadas con captación de menores.
El reto de combatir una red internacional y discreta
Expertos en criminología señalan la complejidad de la investigación debido a la dimensión internacional y el perfil de alto nivel económico y político de los involucrados. La discreción y el sigilo han sido características que hicieron lucrativa la red de Epstein, dificultando la identificación y persecución de sus integrantes.
Costa Rica no es ajena a la explotación sexual de menores; desde hace más de dos décadas la Organización Internacional del Trabajo alertó sobre grupos criminales que aprovechan la vulnerabilidad social de las víctimas. Abogados especializados destacan que estas redes suelen operar en ambientes festivos y turísticos, con víctimas nacionales y extranjeras, evidenciando un fenómeno de trata de personas de carácter internacional.
“Muchas veces estas organizaciones criminales diversifican sus actividades, desde el tráfico de drogas hasta la trata de personas, incluyendo menores de edad, y muchas son manejadas por extranjeros.”
El impacto en la comunidad y en la imagen internacional de Costa Rica es significativo, y las autoridades enfrentan el desafío de desmantelar estas estructuras que afectan a los sectores más vulnerables de la sociedad y ponen en riesgo la seguridad y reputación del país.