Sin periodismo no hay democracia
El crítico Ómar Rincón sostiene que el periodismo es esencial para la democracia, los derechos y la memoria. Afirma que la libertad de expresión no determina la calidad del periodismo, sino que garantiza la posibilidad de decir en pluralidad y diversidad, siempre guiada por el respeto y la transparencia.
Vigilar al poder, la esencia del periodismo
Rincón asegura que el periodismo debe incomodar a los poderosos y traducir el poder para conectarlo con la vida cotidiana. Si no jode, no es periodismo. Y advierte que cuando los medios y periodistas se creen el poder, todo está mal.
Memoria política y cultural en los medios
El periodismo es memoria de lo que pasó, con todos los prejuicios y matices del periodista. Lo que queda en los medios es el registro del momento, del que no escapan políticos ni ciudadanos.
El rigor como defensa frente a los bárbaros
La democracia, vigilar el poder y la libertad de expresión nos defienden si se hacen con rigor: fuentes diversas, contexto, datos y narración con belleza. Sin eso, solo queda chisme.
Cuando el periodismo se convierte en chisme
Rincón critica que sin rigor, el periodismo se vuelve chisme que entretiene y aleja de los problemas. La política se convierte en espectáculo: los medios son el circo, los periodistas los animadores, los políticos los payasos, y las redes el aplauso.
En el gobierno Petro todo escándalo nace de un chisme inducido por el mismo gobierno: que la Guerrero, el Armando, la Laura, la Angie, el Carrillo, el Gustavo... chisme y ya. No hay datos, no hay documentos, no hay reportería: chismes de gobierno.
El auge de los 'periodistas' chismosos
Rincón señala que los mejores 'periodistas' hoy son los chistositos y escandalosos como Wescol, Daniel, Juanpis, Levy, Lalis y Wally. Esto lleva a que el periodismo no importe, la democracia sea controversia emocional y los ciudadanos se pierdan en el laberinto de las risas.