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Nicaragua: el régimen que Trump ignora mientras Ortega y Murillo consolidan su poder

Análisis sobre por qué el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua no es una prioridad para la administración Trump, pese a su brutal represión y vínculos con Rusia y China.

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Foto: La voz del país

Un respaldo silencioso que contrasta con Cuba

Tras la captura de Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel agitó el puño y calificó la operación estadounidense como 'un acto de terrorismo de Estado'. En Nicaragua, en cambio, el respaldo fue mucho menos eufórico: recién catorce horas después llegó un comunicado oficial con un tibio 'Acompañamos de corazón...'.

Los analistas apuntan que Managua ha logrado ocupar un lugar distinto al de Caracas y La Habana. Para Washington, el régimen de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, es un adversario administrable. Aunque Ortega llamó a Trump 'desquiciado mental', el régimen conservó canales prácticos con EE. UU.: cooperó en operaciones contra el narcotráfico, funcionó como 'muro de contención' migratorio y mantuvo el vínculo comercial bajo el Cafta.

Una economía pequeña sin petróleo que no seduce a Trump

Nicaragua simplemente no tiene el mismo peso para Estados Unidos que Venezuela o Cuba. 'Trump ni siquiera sabe quién es el presidente de Nicaragua', dice John Feeley, exembajador de EE. UU. en Panamá. Mientras las exportaciones mineras nicaragüenses alcanzaron US$ 1.391,6 millones en 2024, las ventas de petróleo de Pdvsa en Venezuela sumaron US$ 17.520 millones ese mismo año, más de doce veces ese valor.

La diáspora que no pesa en Florida

En Estados Unidos viven cerca de 2,9 millones de personas de origen cubano, una comunidad muy concentrada en Florida y con fuerte influencia política. La comunidad nicaragüense, en cambio, ronda los 450.000. 'Cuba es un tema recurrente en las elecciones estadounidenses; forzar allí un cambio de régimen podría ofrecer importantes réditos electorales para los republicanos', explica Kai Thaler, profesor de la Universidad de California.

La tensión entre Marco Rubio y el pragmatismo de Trump

Nicaragua aparece más como una obsesión ideológica de Marco Rubio que como una prioridad real de Trump. John Feeley sostiene que Rubio mira a los tres regímenes desde una matriz democrática y anticomunista, pero que esa agenda quedó subordinada al pragmatismo del presidente. 'Trump nunca ha hablado de una transición democrática. Ha dicho drill, baby, drill', resume.

El problema que tiene Rubio, tanto en Venezuela como eventualmente en Nicaragua, es que no es capaz de hacer el negocio que su jefe quiere. Y lo que quiere su jefe es un virreinato. A Trump no le interesa un final democrático para ninguno de los tres países.

Los vínculos con Rusia y China que sí incomodan a Washington

Aunque Nicaragua no ocupa un lugar central, sus vínculos cada vez más estrechos con China y Rusia generan incomodidad. En abril, la Casa Blanca sancionó al régimen por quitarle a una empresa estadounidense una concesión minera de oro y entregársela a una compañía china. El canciller costarricense, Manuel Tovar, expresó preocupación por la 'importante presencia de militares rusos' en el país vecino.

Sin embargo, Tiziano Breda, analista sénior de Acled, advierte que estas relaciones tienen límites claros: 'A la hora de proteger a un aliado clave en la región, Rusia no parece dispuesta a desafiar militar o políticamente a Estados Unidos. Si no lo hizo por Venezuela y hasta ahora se ha limitado a enviar ayuda a Cuba, sería difícil que lo hiciera por Managua'.

Un aparato represivo que opera sin focos

Que Venezuela y Cuba hayan acaparado los reflectores le permitió al régimen Ortega-Murillo perfeccionar su brutal aparato represivo. Desde 2018, la crisis dejó cientos de muertos, miles de detenciones arbitrarias y un exilio masivo. La CIDH registró 355 muertos, mientras que el Grupo de Expertos en DD. HH. de la ONU concluyó que el régimen cometió al menos 40 ejecuciones extrajudiciales.

Eduardo, un periodista nicaragüense que pidió usar un seudónimo, ya inició los trámites para mudarse a Costa Rica. 'Aquí uno debe estar comportándose como si fuese un criminal para que no lo agarren', dice. John Feeley compara el régimen con Corea del Norte, pero señala la hipocresía de Washington: 'Donde probablemente sea peor la represión es en El Salvador y nadie dice nada'.

El futuro del régimen: la sucesión de Ortega

Las elecciones previstas para 2027 generan pocas expectativas de cambio real. Para Thaler, la gran pregunta es si continuará la copresidencia o si Rosario Murillo buscará convertirse en presidenta única, aprovechando el visible deterioro de salud de Ortega. Según el médico exiliado Richard Sáenz Coen, Ortega padece una enfermedad renal crónica terminal derivada de un lupus eritematoso.

La voz del país

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