Política

Ana Amaris: la médica que eligió las políticas públicas para salvar vidas

Ana Amaris, médica y especialista en salud pública, trabaja desde EE. UU. en iniciativas de acceso a medicamentos. En esta entrevista, analiza los desafíos del sistema de salud colombiano, la polarización de las reformas y la urgencia de proteger lo que funciona mientras se corrigen las fallas.

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Foto: La voz del país

Una vocación temprana por la salud y el servicio

Ana Amaris nació en Bogotá, pero su corazón es cartagenero. Creció entre la capital y la Costa, en una familia unida y consciente de la importancia del servicio. Desde los siete años jugaba a ser doctora, y su madre aún guarda las fórmulas médicas que escribía de niña. Sin embargo, su camino no la llevó a un consultorio, sino a las políticas públicas.

El giro hacia la salud pública

Durante sus estudios de medicina, Amaris comprendió que muchas de las dificultades de los pacientes no surgían dentro del hospital, sino de decisiones institucionales, barreras administrativas y políticas mal diseñadas. Decidió entonces enfocarse en salud pública y acceso a medicamentos, para impactar a millones de personas en lugar de atenderlas de una en una.

Un sistema con fortalezas que no debemos olvidar

Amaris destaca que Colombia logró una cobertura cercana al 99%, considerada una de las más sólidas de América Latina. Sin embargo, advierte que la polarización actual impide ver los matices: ni todo era perfecto ni todo es un desastre. Los problemas de sostenibilidad financiera y las inequidades territoriales son reales, pero también lo son las capacidades institucionales construidas durante décadas.

A veces olvidamos que construir un sistema de salud toma décadas. Por eso me preocupa cuando la discusión pública se vuelve tan polarizada que pareciera que todo era perfecto o que todo era un desastre.

El acceso a medicamentos, la urgencia más visible

Hoy, el desabastecimiento de medicamentos es la preocupación más acuciante para Amaris. Ver a pacientes hacer filas durante horas para reclamar tratamientos la golpea profundamente, incluso más que durante la pandemia, cuando el sistema mostró capacidad de respuesta ante una emergencia extraordinaria.

Dos proyectos que la llenan de orgullo

Uno de sus proyectos más significativos fue diseñar mecanismos para que el Estado colombiano negociara de manera más eficiente tratamientos de alto costo. Aunque no se implementó, Amaris cree que podría beneficiar a pacientes con enfermedades complejas. El segundo fue una academia para pacientes, donde enseñó conceptos de regulación y financiamiento en lenguaje sencillo, empoderando a las personas para participar en las decisiones que las afectan.

El síndrome del impostor y el dolor por Colombia

A pesar de su trayectoria, Amaris confiesa que el síndrome del impostor la acompaña a diario. Pero también reconoce que ha tenido mentores y colegas que la han ayudado a confiar en su trabajo. Hoy, el desabastecimiento de medicamentos en Colombia le duele más que cualquier otra crisis, y no descarta regresar si la llaman a ayudar.

Colombia siempre será mi casa. Todo lo que hago, de una u otra forma, sigue conectado con el país.

Un consejo para el próximo ministro de Salud

Si tuviera que dar un solo consejo, Amaris diría: identificar con humildad lo que sigue funcionando. Proteger las fortalezas del sistema —profesionales, instituciones y capacidades— y corregir las fallas sin destruir lo que costó décadas construir. Las transformaciones profundas requieren paciencia, evidencia y capacidad técnica.

El futuro: construir puentes entre la ciencia y las políticas

Amaris espera seguir trabajando en lo mismo dentro de diez años: tender puentes entre la evidencia científica, las políticas públicas y la toma de decisiones en salud. Convencida de que las discusiones sobre acceso, innovación y sostenibilidad apenas comienzan, quiere seguir aportando desde Colombia y América Latina, la región de su corazón.

La voz del país

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