La capital avanza hacia la electrificación de su movilidad en un contexto de alta presión energética. Bogotá consume cerca de 3.100 de los 3.500 megavatios con los que se abastece, mientras se preparan proyectos de alta demanda como el metro, los Regiotram y Lagos de Torca. A esto se suma el crecimiento del parque automotor de vehículos híbridos y eléctricos, que aumentará la demanda de energía y requerirá ampliar la infraestructura de carga en el país.
Un crecimiento que presiona la red
El crecimiento de vehículos eléctricos e híbridos ya es visible en la ciudad. Según la Secretaría de Movilidad, con corte al 8 de mayo circulaban en Bogotá 69.146 vehículos entre eléctricos e híbridos. Aunque el consumo energético depende del tipo de vehículo, la capacidad de la batería y el kilometraje diario, si todos recorrieran trayectos urbanos de entre 80 y 100 kilómetros al día, la demanda energética podría ubicarse entre cerca de 0,8 y 1,4 gigavatios hora (GWh) diarios, tomando como referencia consumos promedio de vehículos eléctricos modernos.
El reto de la infraestructura de carga
C40 Cities indica que, para atender la demanda, deberá multiplicar infraestructura con 184 millones de dólares. La lenta carga de los eléctricos en Colombia es un obstáculo que se suma a la necesidad de sumar 19.000 cargadores públicos en el país.