Un firmante de paz asesinado frente a su familia en Rosas
Raúl Javier Garzón López, de 37 años, fue atacado por hombres encapuchados en la vereda Ufugo Alto, municipio de Rosas. Garzón, quien se había acogido al proceso de reincorporación tras el Acuerdo de Paz de 2016, lideraba una iniciativa agrícola independiente en la región.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) calificó el asesinato como parte de un “exterminio sistemático contra los firmantes de paz”. En 2025, ya son 33 excombatientes asesinados, seis de ellos en el Cauca.
“Volvemos a ser blanco de ataques que niegan el sentido mismo de lo pactado en La Habana. El respeto a la vida, base del Acuerdo de Paz, está siendo vulnerado. No puede haber más retrocesos ni más víctimas”, afirmó el Componente Comunes del Consejo Nacional de Reincorporación.
La semana también estuvo marcada por atentados y asesinatos contra excombatientes en otras regiones del país, lo que pone en duda las garantías de seguridad pactadas en el Acuerdo de 2016 y afecta la confianza en el proceso de paz.
Un líder comunitario asesinado en plena vía pública en Sucre
Horas después del crimen en Rosas, Juan Pablo Ruiz Chanchí, agricultor y mototaxista reconocido por su trabajo comunitario en Sucre, fue asesinado en una panadería del casco urbano mientras estaba con su madre.
Testigos reportaron que hombres armados ingresaron al local y dispararon en repetidas ocasiones contra Ruiz. El establecimiento pertenece a familiares del líder, lo que aumentó el impacto de este nuevo hecho de violencia en la comunidad.
La inseguridad amenaza el futuro del proceso de paz en el Cauca
Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, Indepaz registra 478 firmantes asesinados en Colombia, una cifra que refleja la persistente violencia contra quienes dejaron las armas y trabajan por la reconstrucción social.
Los recientes ataques en el Cauca evidencian los desafíos para garantizar la seguridad y la confianza en las zonas afectadas por el conflicto armado.