Colombia volvió a ceder terreno en la más reciente actualización del Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial (WEF). En este ranking, que evalúa el rendimiento de los sistemas energéticos de 120 países, Colombia ocupó el puesto 43, lo que representa una caída de cinco casillas frente a la posición 38 del año pasado.
Este descenso consolida una tendencia preocupante: desde 2022, Colombia ha perdido ocho puestos en el escalafón, pasando del lugar 35 al 43 actual. Los factores principales señalados por el informe son las regulaciones insuficientes y los constantes retrasos en la ejecución de proyectos de energía limpia.
La falta de celeridad en la implementación de políticas y la incertidumbre regulatoria están frenando la transición energética del país, a pesar de su potencial en fuentes renovables.
Un descenso que preocupa al sector
Expertos del sector energético colombiano han manifestado su preocupación por esta tendencia. Señalan que, sin una reforma estructural en los procesos de licenciamiento y una mayor estabilidad jurídica, será difícil revertir la caída en los próximos años. El país, que alguna vez fue líder regional en energías limpias, ahora ve cómo otras naciones avanzan más rápido.
El informe del WEF también destaca que, aunque Colombia mantiene una matriz eléctrica mayoritariamente renovable gracias a la hidroeléctrica, la dependencia de esta fuente la hace vulnerable a fenómenos climáticos como El Niño. La recomendación es diversificar con urgencia hacia solar, eólica y otras tecnologías.