Un fenómeno viral que distorsiona la masculinidad
Videos virales en plataformas como TikTok impulsan la idea de que niveles altos de testosterona son indispensables para el éxito social, laboral y sentimental, alentando a hombres sanos a realizar pruebas y tratamientos hormonales sin necesidad médica. Esta narrativa refuerza estereotipos tóxicos y genera inseguridades.
La testosterona: función biológica y mitos sociales
La testosterona es una hormona producida por los testículos que influye en el deseo sexual y el desarrollo corporal. Sin embargo, especialistas como Patricia Cabrera García, endocrinóloga, advierten que el éxito o la masculinidad no dependen de un número específico de esta hormona, y que la promoción de su consumo en hombres sin déficit es una forma de publicidad encubierta.
La medicalización de la masculinidad y sus riesgos
Estudios recientes revelan cómo la baja testosterona es presentada en redes como una crisis de masculinidad, asociándola a rasgos considerados femeninos o débiles, mientras que niveles altos se vinculan con cuerpos musculosos y sexualmente activos. Esta visión estrecha lleva a hombres jóvenes a tratamientos que pueden causar infertilidad, daño testicular y problemas cardíacos.
“Si un joven sano se inyecta testosterona para ‘ser más masculino’, su cuerpo detiene su producción natural, lo que puede producir daño en los testículos e infertilidad”, explica Patricia Cabrera García.
Criterios médicos para el uso de testosterona
Las sociedades científicas recomiendan realizar pruebas hormonales solo ante síntomas claros de déficit, como disminución del deseo sexual, pérdida de masa muscular o disfunción eréctil persistente. El tratamiento debe ser prescrito y monitoreado por profesionales, complementado con cambios en hábitos de vida saludables.
El impacto psicológico de la presión por la masculinidad
Expertos en psicología alertan que los mensajes que vinculan la masculinidad con niveles hormonales rígidos generan frustración y problemas emocionales en hombres jóvenes. Esta presión cultural fomenta modelos de masculinidad rígidos y poco saludables, dificultando la expresión emocional y el autocuidado.
“La masculinidad es primariamente competitiva y su validación es culturalmente construida. Es vital cuestionar qué significa ser hombre para evitar una búsqueda constante e insana de validación”, afirma Roberto Sanz, sexólogo y psicólogo.
Un mercado en crecimiento y una narrativa en revisión
El mercado de pruebas y tratamientos con testosterona crece exponencialmente, impulsado por la mayor conciencia sobre la salud hormonal y la promoción en redes sociales. Sin embargo, especialistas llaman a desconfiar de la medicalización de la masculinidad y a priorizar la salud integral por encima de estándares sociales.