La noche parecía transcurrir con normalidad cuando la tripulación detectó humo en la cabina, destellos en el parabrisas y un fuerte olor a azufre. Poco después comenzaron a fallar los motores del Boeing 747 hasta que los cuatro se apagaron, dejando a la aeronave sin empuje a 37.000 pies de altura.
El anuncio que pasó a la historia
Ante la emergencia, Eric Moody se dirigió a los pasajeros con un mensaje que quedó registrado entre los episodios más recordados de la aviación comercial: “Buenas noches, señoras y señores. Les habla el capitán. Tenemos un pequeño problema. Los cuatro motores se detuvieron. Estamos haciendo todo lo posible para ponerlos en marcha otra vez. Confío en que no se angustien demasiado”.
El incidente, ocurrido en 1982, fue provocado por una nube de cenizas volcánicas del monte Galunggung, en Indonesia. La tripulación logró reiniciar los motores tras descender a una altitud segura y aterrizó sin víctimas fatales, salvando a las 263 personas a bordo.