‘Superestrella’, el éxito más reciente de Aitana, ha trascendido las plataformas digitales sin necesidad de videoclip oficial. Miles de usuarios en TikTok e Instagram se graban bailando y sincronizando labios con la canción, creando una viralidad que la propia artista impulsa al compartir estos videos en sus redes.
Lo sorprendente es el auge del trend ‘Superestrella hombres’, donde grupos de hombres heterosexuales, desde adolescentes hasta militares, interpretan la canción con entusiasmo, desafiando la percepción común de que temas pop dirigidos a públicos femeninos o queer no conectan con ellos.
Este fenómeno recuerda tendencias anteriores como ‘Tusa’, que también fue adoptada por hombres heterosexuales en las redes, generando cuestionamientos sobre si se trata de un placer culpable o una celebración sincera de la música pop.
El éxito detrás de ‘Superestrella’
Con influencias ochenteras y una estructura diseñada para captar la atención inmediata, ‘Superestrella’ cumple con las claves para convertirse en un hit. Su bajo potente, coros reconocibles y un estribillo pegajoso hacen que sea ideal para la era de redes sociales y consumo rápido de música.
“El pop perfecto es como un virus diseñado en un laboratorio para saltarse tus prejuicios”, afirma Marta Fierro, DJ con más de veinte años de experiencia, resaltando la capacidad transversal del tema para atraer a públicos diversos.
La canción también conecta con figuras masculinas en su letra, lo que podría explicar la identificación del público masculino heterosexual con la historia que narra.
Masculinidad y apropiación del espacio en la pista de baile
Más allá del baile, algunos videos muestran a hombres adoptando comportamientos típicos de manada, con gritos y empujones, que reflejan una masculinidad performativa y agresiva intentando dominar el espacio social de la música.
Esta dinámica recuerda otros hitos musicales que se convirtieron en símbolos de territorialidad masculina, donde la música sirve como excusa para demostrar fuerza y presencia en grupos sociales.
“Cuando un grupo de tíos empieza con los cánticos de estadio y a empujarse, lo que están haciendo es fagocitar el espacio. Es una masculinidad performativa superrancia y bastante agresiva”, señala la DJ Marta Fierro.
El fenómeno de ‘Superestrella’ no solo desafía las normas musicales, sino que también invita a reflexionar sobre cómo los hombres interactúan con espacios tradicionalmente considerados femeninos o queer, y cómo la música puede ser un vehículo para romper o reforzar estereotipos.