La exparlamentaria Dinorah Figuera, de 65 años y residente en España desde su exilio hace ocho años, regresó a Venezuela este jueves en una misión respaldada por Estados Unidos. Su objetivo: negociar con el gobierno interino de Delcy Rodríguez la conformación de una autoridad electoral que sea considerada 'creíble' por la comunidad internacional.
Un regreso con respaldo internacional
Figuera, quien se ha distanciado de la líder opositora María Corina Machado, aterrizó en Caracas invitada por el gobierno de Donald Trump. Su visita se enmarca en el plan de tres fases que la administración estadounidense ha diseñado para Venezuela, que busca garantizar elecciones transparentes y un cambio político en el país.
Vengo a trabajar por una autoridad electoral que realmente represente la voluntad del pueblo venezolano. Es un paso necesario para la democracia.
La exparlamentaria se reunió este mismo jueves con el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, en la Asamblea Nacional de Caracas. El encuentro, que duró varias horas, fue calificado por fuentes cercanas como 'constructivo' y 'enfocado en los mecanismos para garantizar la transparencia del proceso electoral'.
El contexto de la negociación
La llegada de Figuera ocurre en un momento de alta tensión política en Venezuela, donde la oposición se encuentra fragmentada y el gobierno interino busca consolidar su legitimidad. La administración Trump ha presionado para que se celebren elecciones libres, y la figura de Figuera es vista como un puente para lograr avances concretos.
- Conformación de un Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente.
- Observación internacional para las próximas elecciones.
- Garantías para la participación de todos los sectores políticos.
Analistas políticos señalan que el regreso de Figuera podría reconfigurar el tablero opositor, especialmente por su distanciamiento con Machado. Mientras tanto, el gobierno de Delcy Rodríguez ha mostrado disposición al diálogo, aunque persisten dudas sobre la voluntad real de ceder poder.