Un entorno letal a 8.000 metros
A 8.000 metros de altura, el cuerpo humano deja de comportarse como lo hace en condiciones normales. En el Monte Everest, la zona conocida como 'de la muerte' representa uno de los entornos más hostiles del planeta, un lugar donde la falta de oxígeno y las temperaturas extremas obligan al organismo a trabajar al límite y donde cada minuto cuenta.
El testimonio de una sobreviviente
La fotógrafa y montañista nepalí Purnima Shrestha lo comprobó después de alcanzar la cima más alta del mundo. Tras una ascensión de 13 horas, descubrió que su última botella de oxígeno había fallado.