Un patrón de violencia que emerge tras el feminicidio
La reclusión en un centro carcelario del ciudadano británico Matthew Ashley Foster Smith, procesado por el brutal feminicidio de la colombiana Natalia Villalba en el norte de Bogotá, marcó el inicio de un expediente mucho más complejo para la justicia en Colombia. Los investigadores de la Fiscalía General de la Nación coordinan un bloque de búsquedas y análisis técnicos para verificar si el extranjero cuenta con un historial de agresiones recurrentes y otras víctimas ocultas en la capital de la República.
El caso, que se reportó en Bogotá pasado el mediodía del lunes 22 de junio de 2026, dejó al descubierto una línea de tiempo que desvirtúa las coartadas que el procesado intentó construir para desorientar a las agencias de seguridad británicas y colombianas.
La coartada que se derrumbó
De acuerdo con el acervo probatorio recopilado, el sospechoso había diseñado una estrategia para justificar sus movimientos y los retrasos en los pagos de sus hospedajes virtuales. El rastro documental sitúa un hito clave dieciocho días antes de que se perpetrara el crimen de la joven colombiana.
El 31 de mayo de 2026, Foster habría escrito a una entidad bancaria del Reino Unido que en Colombia lo habían drogado, golpeado y secuestrado, y que había visto cómo asesinaban a alguien. Las alarmas de los arrendadores de las plataformas residenciales se encendieron ante los comportamientos inusuales del inquilino, facilitando la entrega de estas comunicaciones privadas a los peritos judiciales, quienes establecieron que dicha versión era una fachada.