Con el creciente vínculo entre los animales de compañía y sus tutores, es cada vez más común ver perros y gatos en supermercados, restaurantes y centros comerciales. Esta apertura refleja el reconocimiento de los animales como seres sintientes y su papel fundamental en las familias colombianas. Sin embargo, que un lugar se declare 'pet-friendly' no significa que todas las mascotas disfruten la experiencia.
Un mundo de estímulos que puede abrumar
Según Camila Echeverry, médica veterinaria y especialista en comportamiento animal, “perros y gatos se someten a diferentes estímulos cuando acuden a lugares que son amigables con las mascotas”. Sonidos fuertes, olores de comida, presencia de desconocidos y otros animales, y poco espacio para moverse pueden generar estrés. “Estos espacios resultan estimulantes, pero no les permiten socialización, juego o un lugar adecuado para descansar”, añade.
No todos los perros son sociables con todo
La especialista advierte que “algunas veces se tiende a pensar que el perro amigable lo es con todo lo que lo rodea, y no es así”. La socialización no consiste en exponer al animal a todos los estímulos de forma indiscriminada. Una socialización inadecuada desde edades tempranas puede aumentar el riesgo de ansiedad, estrés o agresividad en la edad adulta, lo que haría que el animal no tolere bien un entorno pet-friendly.
Señales de que tu mascota no está cómoda
- Bostezar repetidamente
- Mantener las orejas hacia atrás
- Lamerse las patas o rascarse de forma descontrolada
- Acicalarse constantemente
- Moverse sin propósito fijo
Un espacio realmente amigable con las mascotas, también debe ser amigable con quienes no las tienen o con quienes no gustan de compartir con ellas de forma tan cercana.
Normas de convivencia: respeto para todos
Es importante recordar que no todas las personas se sienten cómodas con los animales. Algunas tienen miedo, alergias o simplemente no están acostumbradas. Por eso, los tutores deben cumplir con pautas básicas: usar collar, traílla y bozal si es necesario, recoger los excrementos, evitar que la mascota se acerque a otras mesas y avisar si el animal tiene problemas de socialización.
La pregunta correcta no es '¿permiten mascotas?'
Antes de entrar a un establecimiento, la especialista sugiere que los tutores se pregunten: “¿Es este lugar apropiado para mi mascota?”. La respuesta depende del temperamento del animal, su nivel de socialización y las condiciones del sitio. Solo así se garantiza una experiencia positiva para todos.