La investigación por el feminicidio de María Camila Potosí, la joven de 21 años asesinada en Cali para arrebatarle a su hija, dio un giro crucial. Fuentes cercanas a la Fiscalía y a las autoridades del Valle del Cauca confirmaron que la bebé, llamada Alahia, nació viva y logró respirar de manera autónoma durante 30 minutos, según los reportes del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Un hallazgo que cambia el rumbo del caso
Durante la audiencia de imputación contra los cinco capturados, el fiscal mencionó que el crimen se ejecutó mediante una 'cesárea artesanal de la nacida viva, Alahia'. Ahora, los análisis forenses ratifican plenamente esa afirmación: la pequeña nació viva tras el procedimiento realizado en condiciones insalubres y respiró durante un lapso exacto de 30 minutos.
El impacto en el proceso judicial
Abogados expertos consultados por EL TIEMPO señalaron que este hallazgo destruye el argumento de 'aborto forzado' o 'lesiones al feto'. Al comprobarse que la menor existió legalmente como persona fuera del vientre materno durante media hora, la Fiscalía podría adicionar el cargo de homicidio agravado en concurso con el feminicidio de la madre.
- Los cinco imputados son investigados por feminicidio, secuestro simple y desaparición forzada, todos agravados, además de alteración de material probatorio.
- La confirmación del ADN vincula genéticamente los restos de la recién nacida con María Camila Potosí.
- La muerte de Alahia se produjo el mismo 16 de julio de 2026, día de la desaparición de la joven.
Le quiero meter ese susto porque por culpa de ella perdí mi bebé hace poco
Las autoridades ligan este dictamen al intercambio de mensajes de WhatsApp recuperados, donde la presunta mente criminal, alias Yulieth, habría coordinado el plan con miembros de la banda 'los Santa', pactando pagos que oscilaban entre uno y cuatro millones de pesos.
El dolor de una familia y la exigencia de justicia
Mientras la justicia avanza, la ladera de Cali aún no sale del estupor tras el sepelio de Alahia en el cementerio Jardines del Recuerdo. Sus abuelos, Alexander Potosí y Alba Ruby Gómez, despidieron a su primera nieta en un féretro blanco, exigiendo la máxima condena para quienes apagaron dos vidas en una tarde de horror.