Björn Vedder, en su ensayo 'Rosa', sostiene que ver los colores es interpretar el mundo, y el rosa, con más de 129 tonos documentados, ha sido un color fascinante y a menudo subestimado. Desde Madame Pompadour hasta Barbie, el rosa ha sido resignificado a lo largo de los siglos, presente en la cultura visual contemporánea en objetos tan variados como bicicletas, juguetes y macarons.
El autor propone que el rosa no debe ser visto como un color frívolo, sino como un espejo de emociones y relatos culturales. El rosa surge de la unión de los opuestos en el espectro de luz, el rojo y el azul, y es una luz de comunión y unión.
Vedder realiza un recorrido histórico por personajes y estilos artísticos que han empleado el rosa con significados profundos. Giotto, por ejemplo, lo utilizó para conectar con lo sagrado en su obra en la capilla Scrovegni, donde Joaquín, padre de María, viste de rosa.
En la pintura impresionista, Monet captó el rosa en la escarcha de la nieve, y Matisse lo usó para representar la alegría y la libertad en 'La alegría de vivir'. El rosa aparece así como una actitud vital, un contrapunto al gris de la cotidianeidad.
En la música, Edith Piaf inmortalizó el rosa en su chanson 'La vie en rose', símbolo de amor y esperanza tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que Frank Sinatra también celebró la vida con esta tonalidad.
El rosa también ha sido un símbolo de empoderamiento femenino, como lo ejemplifica Madame Pompadour, quien lo transformó en signo de seguridad y vitalidad. Artistas como François Boucher y Fragonard retrataron esta feminidad a través del color rosa en sus obras.
Durante el siglo XX, el rosa atravesó diversas fases: desde el traje rosa de Jay Gatsby en los años veinte hasta el icónico 'Shocking Pink' de Elsa Schiaparelli en los años treinta, que desafió convencionalismos en la moda. Yves Saint Laurent llevó el rosa al cine con el vestuario de 'La Pantera Rosa'.
Vedder también explora el rosa en la cultura popular contemporánea, desde los experimentos con el 'rosa más rosa del mundo' de Stuart Semple hasta la emblemática Barbie, símbolo del consumo y la cultura plástica.
Aunque el libro es un recorrido amplio, se destaca la ausencia del arquitecto Luis Barragán, quien dignificó el rosa en su arquitectura, reflejando la riqueza cultural del color en su México natal.
En definitiva, 'Rosa' es una lectura amena y enriquecedora para quienes desean comprender el mundo desde una perspectiva cromática multifacética, recordándonos la fuerza simbólica y emocional de este color a lo largo de la historia.
“Cada vez que Edith Piaf canta ‘La vie en rose’, parece que se arranque definitivamente el alma del cuerpo”, Jean Cocteau.