En un operativo sin precedentes, Rusia lanzó desde la noche del sábado un misil hipersónico Kinzhal junto con 442 drones de ataque contra Ucrania. La defensa antiaérea ucraniana logró neutralizar 380 de estos aparatos, pero el ataque continúa generando daños y preocupación.
Entre los objetivos alcanzados se encuentra un centro de maternidad donde había 22 bebés, lo que intensifica la gravedad humanitaria del conflicto. Además, se reportaron impactos de 16 drones en siete diferentes localidades y la caída de fragmentos en catorce zonas.
El misil Kinzhal fue lanzado desde el espacio aéreo de la región rusa de Riazán, mientras que los drones de tipos Shahed, Gerbera, Italmas y otros fueron enviados desde múltiples direcciones en Rusia, incluyendo Briansk, Kursk, Oriol, Mílerovo y Primorsko-Ajtarsk, así como desde Gvardíiske y Chauda en la península de Crimea, territorio anexionado por Rusia en 2014.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que, a pesar de los esfuerzos defensivos, el ataque ruso continúa, poniendo en riesgo a civiles y estructuras críticas.