Desde enero de 2026, los ciudadanos de Kiev y otras ciudades ucranianas han experimentado un cambio en la táctica rusa: bombardeos con drones Shahed durante el día, tras años de ataques mayormente nocturnos. El pasado martes, Rusia lanzó un récord de casi mil drones de largo alcance en 24 horas, con más de la mitad durante el periodo diurno.
Estos ataques no solo buscan saturar y agotar los sistemas antiaéreos ucranianos, sino también afectar la economía, ya que la alarma constante obliga a suspender actividades en oficinas públicas e industrias. Además, la interferencia en las señales GPS complica la movilidad tanto para civiles como para militares.
Impacto psicológico y estratégico
Expertos señalan que los bombardeos diurnos tienen un efecto psicológico sobre la población y las fuerzas de defensa, ya que la acción continua desgasta la moral y dificulta la recuperación. Ataques a zonas históricas como el casco antiguo de Lviv buscan también atentar contra la identidad cultural ucraniana.
“Los ataques diurnos con Shahed son puramente psicológicos, dirigidos a centros históricos densamente poblados para atentar contra nuestra identidad”, afirma Lesia Orobets, fundadora de Safe Sky.
La producción masiva de drones por parte de Rusia, estimada en hasta 5.000 unidades mensuales, ha permitido intensificar estos ataques. Aunque el Kremlin niega que suministre estos drones a Irán, informes internacionales sugieren lo contrario.
Adaptación y resistencia ucraniana
Las fuerzas aéreas ucranianas han logrado derribar el 97% de los drones durante el día, superando la efectividad nocturna. Sin embargo, el general en reserva Ígor Romanenko advierte que el desgaste físico y psicológico de mantener la defensa activa 24/7 es considerable.
A pesar de la dificultad, Ucrania continúa adaptando sus tácticas para enfrentar esta nueva fase de la guerra, mientras la población civil resiste los efectos prolongados de la alarma y la interrupción de servicios esenciales.
El uso constante de drones en ataques diurnos representa un cambio significativo en la estrategia rusa, ampliando el alcance y la intensidad del conflicto, con consecuencias directas para la vida cotidiana y la economía ucraniana.