Uno de los 'hijos' de la dupla Gustavo Petro-Francia Márquez, que logró conquistar al electorado de hace cuatro años con un discurso político en representación de 'los nadies' y de las poblaciones históricamente excluidas, fue el Ministerio de la Igualdad. Una entidad creada, precisamente, para cerrar las brechas de desigualdad en materia de género, pobreza y educación.
El plazo fatal de la Corte
Este 20 de junio vence el plazo de dos años que le dio la Corte Constitucional al Gobierno para presentar y aprobar a través del Congreso una nueva ley que diseñe un Minigualdad con viabilidad fiscal, el vicio por el que no pasó el examen del alto tribunal. Pese hasta que hasta mayo pasado, la entidad le reiteró al Congreso debatir el proyecto de ley para su continuidad, las dos legislaturas que dispuso el alto tribunal para garantizar su continuidad se cumplieron y no se logró el consenso para sacarlo adelante. La entidad entrará en liquidación.
Una creación polémica desde el inicio
La creación del nuevo ministerio, el número 19, estuvo rodeada de polémica. Varias voces de los sectores político y económico advertían que se trataba de un embeleco burocrático que asumiría las funciones que hasta ese momento desarrollaban otras entidades como las consejerías de la Presidencia y el Departamento para la Prosperidad Social. Todos los proyectos relacionados con mujer, juventud, discapacidad, población migrante, comunidades LGBTQ+ y superación de la pobreza.
Programas estrella bajo la lupa
Uno de sus programas estrella, 'Jóvenes en Paz', recibió duros cuestionamientos por tratarse de un subsidio dirigido a los llamados 'ninis', jóvenes desempleados y sin oportunidades académicas, con el fin de evitar que su vulnerabilidad económica los acercara a la criminalidad. El presidente Gustavo Petro llegó a describir esta iniciativa como 'pagar para no matar', una frase que generó revuelo. Pero el programa tampoco logró despegar y hoy la gran mayoría de los más de 12.000 inscritos reciben esta mensualidad.
Polémicas internas y baja ejecución
El viceministerio de Juventudes también fue foco de controversia por la llegada de Juliana Guerrero, una funcionaria cercana a Palacio que, sin título universitario, buscaba aterrizar en ese despacho. Y Juan Carlos Florián, el tercer ministro de la cartera, fue tumbado por el Consejo de Estado al considerar que el Gobierno incumplió la cuota de género de su gabinete, en medio de una polémica en la que él alegaba una vulneración a su identidad como 'persona de género fluida'.
Otra de las sombras de la cartera fue su paupérrima ejecución. Históricamente registró una de las tasas más bajas del gobierno Nacional, oscilando entre el 0.4 % y el 2,4 % en sus primeros años. En los 4 años solo alcanzó el 8 %, lo que alimentó las críticas sobre si la creación de la entidad era realmente necesaria.
El viacrucis legislativo que no tuvo final feliz
Desde el primer trimestre de 2025, MinIgualdad emprendió un viacrucis para intentar garantizar su continuidad. En abril de ese año, el Ministerio de Hacienda emitió el aval fiscal solicitado por la Corte. Con ese visto bueno, el 30 de ese mes fue radicado un nuevo proyecto en el Congreso. Siguieron tres meses de audiencias públicas que desembocaron, en julio de 2025, en la presentación de un segundo borrador de ley, al que el presidente Gustavo Petro le imprimió mensaje de urgencia en octubre. Sin embargo, los intentos por sacarlo adelante en el Legislativo fueron fallidos.
En diciembre del año pasado, la iniciativa fue convocada en al menos ocho oportunidades, sin éxito, debido a la falta de quórum de los congresistas. El 15 de diciembre, en una carrera contrarreloj, se logró aprobar la ponencia mayoritaria, pero en plena víspera electoral y con otros proyectos polémicos en el tintero, como la Ley de Sometimiento 2.0, las mayorías oficialistas en el Congreso ya estaban desbaratadas. Finalmente, la norma no logró superar los debates exigidos para renacer.