El 24 de febrero de 2010 marcó un antes y un después en la vida del capitán del Ejército Andrés Valencia, cuando durante una operación militar en Miraflores, Guaviare, cayó en un campo minado. La explosión le provocó una lesión que cambió su vida para siempre.
Lejos de detenerse, Valencia inició un proceso de rehabilitación en el Batallón de Sanidad del Ejército, donde recibió atención médica y apoyo profesional. Allí también asumió el liderazgo de la compañía de amputados, lo que fue clave en su recuperación integral.
Desde su infancia, Valencia soñaba con vestir el uniforme y servir al país, objetivo que logró en 2004 al ingresar a la Escuela Militar de Cadetes. Tras el accidente, el apoyo de su familia y su fortaleza emocional fueron fundamentales para afrontar el nuevo camino.
El deporte se convirtió en una herramienta de disciplina y superación para el capitán. Lo que empezó como parte de su terapia se transformó en una carrera deportiva dentro del voleibol sentado, disciplina en la que ha representado a Colombia en competencias nacionales e internacionales.
Actualmente, Andrés Valencia es parte del equipo de voleibol sentado de las Fuerzas Armadas y combina sus entrenamientos con funciones administrativas. Además, coordina la Liga de Deportistas con Discapacidad del Ejército, promoviendo la inclusión y el desarrollo de otros soldados con limitaciones físicas.
“La Liga espera a aquellos miembros del Ejército que han adquirido alguna discapacidad, ya sea en el voleibol sentado o en ocho disciplinas más; así que bienvenidos, se les espera con los brazos abiertos, aquí pueden encontrar un futuro mucho más venidero”, afirma el capitán Valencia.
La historia del capitán Andrés Valencia es un ejemplo de resiliencia y compromiso con el servicio, demostrando que el deporte puede ser una vía para reconstruir vidas y fortalecer la inclusión dentro de las Fuerzas Armadas.