En el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) se lleva a cabo una exposición única que reúne a más de 300 jóvenes de Cataluña, Lituania y Rumanía para mostrar la cotidianidad y las emociones de quienes están a punto de dejar la adolescencia.
Un legado de mirada sincera desde 1955
La muestra se inspira en el libro holandés 'Wij Zijn 17', publicado en 1955 por Johan van der Keuken, que rompió con los estereotipos al retratar a adolescentes con una mirada realista, sin idealizaciones, reflejando sus tensiones y actitudes en un contexto de posguerra.
Esta obra original sirvió como base para la creación de 'Tenemos diecisiete años. Un retrato colectivo', un proyecto impulsado por la asociación A Bao A Qu junto a la comisaria Érika Goyarrola, que en dos años ha trabajado con jóvenes para construir una representación auténtica a través de la fotografía, el cine y la escritura.
Una experiencia emocional e introspectiva
La exposición despliega un recorrido que invita a los visitantes a cruzar miradas con los jóvenes participantes, a través de retratos intensos y dinámicos que cambian constantemente, creando un diálogo directo y palpable.
Además, una instalación sonora compila sus voces, susurros, dudas y risas, sumergiendo al público en la intimidad de sus pensamientos y emociones, revelando preguntas sobre el futuro y cuestionamientos hacia los adultos.
El recorrido continúa con espacios que representan habitaciones y lugares personales o imaginados, donde la identidad se construye lejos de la mirada pública, reflejando la energía, la incertidumbre y la intensidad propias de los 17 años.
Conexiones entre generaciones
La exhibición incluye las 30 fotografías originales de Van der Keuken, estableciendo un puente entre diferentes épocas que muestra cómo, a pesar de los cambios contextuales, persisten las tensiones y las preguntas universales de la juventud.
“Vivimos contextos diferentes, pero las preguntas que nos hacemos siguen siendo las mismas: ¿Le gusto a ese chico, o no? ¿Qué haré el año que viene? Es una conexión muy humana, lo que nos hace sentirnos válidos frente a ellos”, afirma Meritxell Feria, joven participante.
Los participantes destacan que el proceso creativo les ha permitido liberarse de normas aprendidas y construir colectivamente una representación que no pertenece a nadie en particular, sino a todos, reflejando la complejidad y diversidad de su generación.
Antes de concluir, una sala con retratos iluminados como luciérnagas simboliza ese instante efímero de reflexión antes y después de la euforia adolescente, evocando la profundidad de este momento vital.
La exposición 'Tenemos diecisiete años. Un retrato colectivo' estará abierta hasta el 17 de mayo en el CCCB, invitando a la comunidad a adentrarse en un fresco generacional que desafía las representaciones tradicionales y abre un espacio para la autenticidad juvenil.