La llegada del Binomio de Oro a Bogotá en los años 70 representó un hito fundamental para la difusión del vallenato en la capital. Su música no solo conquistó los corazones de los bogotanos, sino que también abrió las puertas para que esta ciudad acogiera el género como parte de su identidad cultural.
En Bogotá, el vallenato se convirtió en protagonista de reuniones, serenatas y celebraciones, donde melodías emblemáticas como 'La creciente', 'Relicario de besos', 'Ojos verdes' y 'Mi hermano y yo' resonaban con fuerza y pasión, acompañadas del calor de un buen whisky.
Desde mediados de los años 70, estas canciones acompañaron el crecimiento de generaciones enteras, quienes se enamoraron del vallenato en los 80, lo disfrutaron plenamente en los 90 y se convirtieron en sus más fieles seguidores en adelante.
Este homenaje al Binomio de Oro fue parte fundamental del Festival de la Leyenda Vallenata 2026, reafirmando la huella imborrable que dejó en Bogotá y en toda Colombia.