Los salones de clase ya no son el único escenario donde ocurren las violencias que afectan a niñas, adolescentes y mujeres. Las redes sociales, las plataformas digitales y los espacios virtuales hacen parte de la vida educativa y, con ello, también se convierten en lugares donde pueden aparecer nuevas formas de agresión.
Durante 2026 se registraron 581 casos de violencia en entornos digitales en 266 instituciones educativas públicas y privadas en Bogotá. De esta cifra, 364 situaciones (el 62,65 %) tuvieron como víctimas a niñas, adolescentes y mujeres, un panorama que evidencia la necesidad de fortalecer la prevención y la respuesta institucional frente a estas agresiones, según la Secretaría de la Mujer.
Un problema que trasciende las pantallas
Para 2026, la conversación alrededor del Día Internacional de la Educación No Sexista se enfoca en las violencias digitales y en cómo estas pueden afectar las experiencias educativas de quienes las enfrentan. El problema no se limita a lo que ocurre detrás de una pantalla: las consecuencias pueden también presentarse en la vida cotidiana, afectando la tranquilidad, la salud emocional, la participación y la permanencia de los niños, niñas y jóvenes en los espacios educativos, según la Secretaría de la Mujer de Bogotá.
La Alcaldía de Bogotá ha señalado que estas agresiones digitales requieren una respuesta integral que involucre a las familias, las instituciones educativas y las autoridades, para garantizar entornos seguros tanto físicos como virtuales para la comunidad estudiantil.