La reciente ola de olores ofensivos que afecta a varios habitantes del sur y oriente de Cali sería la puerta de entrada a una caja de Pandora de dudosos manejos ambientales por parte de algunas industrias asentadas en la región. Esta situación, sumada a las altas temperaturas ocasionadas por el fenómeno de El Niño, terminó por salir a flote.
Aunque las autoridades ambientales de Cali y el Valle del Cauca adelantan acciones para establecer la procedencia de las emisiones que tienen 'ahogada' a buena parte de la capital, residentes de municipios vecinos como Candelaria y Yumbo aseguran que también deben soportar los fuertes hedores.
Medidas preventivas contra empresa señalada de producir fuertes olores
"Huele a mondongo, a corral de gallinas, a rata muerta, a cadáver o a perro mojado", son algunas de las descripciones con las que los afectados intentan definir el fuerte hedor que se presenta, especialmente, en horas de la noche.
Ante este panorama, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma), a través de su grupo de Gestión de la Calidad del Aire, activó una estrategia de articulación comunitaria para ubicar la fuente. Se trata de un formulario digital en el que las personas registraban el sector donde percibían el impacto, la hora exacta y sus características específicas, con el fin de trazar un mapa de calor para realizar inspecciones de campo más precisas.
La CVC impuso una medida preventiva a una empresa refinadora de aceite en Candelaria, con el fin de impactar los malos olores que se han presentado en el sur y oriente de Cali.