El balance del sector ambiental tras el gobierno de Gustavo Petro no admite lecturas unívocas. Durante cuatro años, la administración puso la protección de los bosques, la transición energética y la biodiversidad en el centro de su agenda pública, con resultados que combinan hitos históricos y desafíos pendientes.
Logros que marcaron la agenda global
Uno de los mayores logros fue la reducción de la deforestación frente a la línea base de 2021, con cifras que ubicaron a Colombia como referente en la lucha contra la pérdida de bosques. Además, el país ganó protagonismo en las discusiones ambientales internacionales, impulsando una narrativa que vinculaba la crisis climática con la necesidad de transformar el modelo de desarrollo.
- Reducción histórica de la deforestación en los primeros años del gobierno.
- Colombia se posicionó como líder en la agenda ambiental global.
- Decisiones que marcaron distancia frente a la exploración de hidrocarburos, priorizando la transición energética.
Las cuentas pendientes que hereda el próximo gobierno
Sin embargo, el panorama no es homogéneo. La pérdida de bosques volvió a crecer en 2024 y 2025, lo que pone en entredicho la sostenibilidad de los avances. A esto se suma una deuda crítica: la protección de los líderes ambientales, quienes continúan enfrentando amenazas y violencia en varios territorios del país.
El gobierno deja un sector ambiental con resultados que difícilmente pueden calificarse de manera uniforme.
Los retos para la próxima administración
El próximo gobierno deberá consolidar los logros alcanzados y atender las falencias. Entre los principales desafíos están frenar el repunte de la deforestación, garantizar la seguridad de los defensores ambientales y mantener el liderazgo internacional de Colombia sin descuidar las necesidades locales.
- Frenar el aumento de la deforestación registrado en 2024 y 2025.
- Fortalecer los mecanismos de protección para líderes ambientales.
- Consolidar la transición energética con políticas que equilibren desarrollo y conservación.
- Mantener el protagonismo internacional en la agenda climática.
El balance final deja una mezcla de avances y deudas que marcarán la ruta de la próxima administración. La pregunta no es solo qué se logró, sino cómo se sostendrá lo alcanzado y se corregirá lo pendiente en un contexto de creciente presión sobre los ecosistemas y las comunidades que los protegen.