El Metro de Medellín marcó un hito en la financiación de infraestructura de transporte en Colombia al realizar su primera emisión de bonos sostenibles en el mercado local, a través de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). La operación adjudicó $330.000 millones, más una sobreadjudicación de $30.000 millones, con una demanda que superó 1,62 veces la oferta disponible. Esta estrategia diversifica las fuentes de financiación de la entidad y asegura capital a largo plazo mediante tres subseries con plazos de 10, 14 y 30 años.
Un hito financiero con enfoque ambiental
Los recursos captados, provenientes de inversionistas institucionales y personas naturales, se destinarán exclusivamente a fortalecer la capacidad operativa del sistema con proyectos de movilidad limpia. Entre las prioridades están la adquisición e integración local de 13 trenes eléctricos nuevos (39 vagones), la actualización tecnológica de los computadores de control de la flota para optimizar la seguridad, y el reperfilamiento de pasivos financieros asumidos en la compra de trenes en 2015.
¿Qué pasa con los propietarios?
Tomás Elejalde, gerente del Metro, aclaró que la colocación financiera no altera la estructura de propiedad. La Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia siguen siendo los únicos socios. "Al emitir bonos, la empresa no cambia de dueños, a diferencia de las acciones, que son un título de propiedad", explicó. En la práctica, emitir bonos es pedir dinero prestado a los compradores, quienes reciben intereses (cupones) pero no tienen voto ni participación en las decisiones de la empresa.
Quien compra un bono no se vuelve dueño de la Empresa ni tiene voto en sus decisiones: es, en la práctica, alguien que le prestó dinero al Metro, no un socio.
La emisión recibió la máxima calificación crediticia AAA (col) de Fitch Ratings y una Second Party Opinion de S&P Global Ratings, que ratifica el impacto social y ambiental de las inversiones planificadas.