Economía

El crecimiento económico: un misterio que ni las buenas políticas resuelven

Andrés Velasco analiza por qué las reformas económicas no siempre generan crecimiento, destacando que la innovación tecnológica y la productividad son esenciales, pero difíciles de lograr.

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Foto: La voz del país

A los políticos les gusta pretender que controlan la palanca del crecimiento económico, pero esta pretensión es cada día menos plausible. En cambio, quienes se autodenominan economistas del desarrollo ni siquiera pretenden conocer las causas profundas del crecimiento. Si se les da a los aldeanos un pollo o un cerdo, ¿serán menos pobres dos años después? Este tipo de preguntas han preocupado a algunas de las mentes más brillantes en el campo del desarrollo, pero como Lant Pritchett, profesor visitante de la London School of Economics, ha sostenido durante mucho tiempo, se trata de una enorme ineficiencia en la asignación de talento.

Resultados mixtos en el mundo

Mientras algunos economistas vacilaban, los países y sus líderes se dedicaron a ensayar distintas tácticas. Los resultados son mixtos. Alrededor de 1978, el entonces líder de China, Deng Xiaoping, lanzó su política de 'reformar y abrir', cuyo resultado fue el período de crecimiento económico más rápido de la historia de la humanidad. Desde entonces, el ingreso ajustado por la inflación del ciudadano chino promedio ha subido 20 veces, y cientos de millones han dejado atrás la pobreza. Hace 35 años otro mega país, India, también se embarcó en un proceso de reformas. Sus resultados han sido menos espectaculares que los de China, pero igual resultan impresionantes: el ciudadano indio promedio goza hoy de un ingreso ajustado por la inflación que es 5 veces mayor que el de 1991.

India y China no son casos aislados. Otros países –entre ellos, Vietnam y Bangladesh, Polonia y Turquía– han crecido rápidamente en las últimas décadas. Pero en el mismo período, un número mucho mayor de países se han estancado. Por ejemplo, Brasil y México también estabilizaron y abrieron sus economías (Brasil menos que México) en la década de 1990, pero su crecimiento ha sido minúsculo. Un estudio reciente muestra que las reformas integrales a las políticas públicas con frecuencia preceden a las aceleraciones en el crecimiento. No obstante, la gran mayoría de dichas reformas no produce aceleración alguna en el crecimiento. Las buenas políticas son necesarias, pero rara vez son suficientes.

La clave está en la innovación y la productividad

Pero no todo esfuerzo es en vano. Otros economistas –entre ellos, el Nobel Phillipe Aghion– han proporcionado algunas pistas para resolver el misterio del crecimiento. La clave se encuentra en el alza de la productividad, la que a largo plazo solo puede ser producto de la innovación tecnológica. La innovación, a su vez, exige lo que los economistas denominan rentas: ganancias anormales, que más que compensan los gastos necesarios para innovar. Pero si las rentas se vuelven demasiado grandes, las empresas ya establecidas suelen usar su poder para obstaculizar la innovación por parte de otras firmas que podrían desafiarlas. Este es un equilibrio delicado, que pocos países alcanzan.

Los países en desarrollo han logrado enormes avances en muchos de los factores que impulsan el crecimiento. Los niveles de escolaridad han aumentado. La esperanza de vida ha mejorado. Las tasas de inversión han subido. En muchos países las instituciones son más fuertes que hace una generación. No obstante, la convergencia a los niveles de ingresos de las economías avanzadas ha sido muy lenta y, en muchos casos, inexistente. La única explicación plausible para este acertijo es la lentitud de la difusión de la tecnología, sostiene Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard. Las ideas pueden cruzar fronteras de manera instantánea, pero no así las capacidades productivas. 'Yo fácilmente puedo bajar manuales de ingeniería de la internet, pero leerlos no me transforma en ingeniero'. Las capacidades productivas tienden a ser específicas para cada sector, y no se desarrollan a menos que el sector exista y pueda demandarla.

El rol de los gobiernos en la modernización

Esto tiene consecuencias para las políticas. Es posible que los mercados, por sí solos, no generen las capacidades requeridas por la modernización tecnológica. Los gobiernos necesitan coordinar las inversiones, proporcionar bienes públicos y capacitación que respondan a las capacidades específicas de cada sector, y crear entornos de negocios en los que se recompensa la innovación. Resolver el enigma de por qué algunas naciones se enriquecen mientras otras se estancan, es difícil, pero los economistas han avanzado, a paso lento. Y pueden seguir avanzando mientras se enfoquen en la problemática correcta. El desafío, según Pritchett, es integrar a las personas 'a la productividad'.

Las buenas políticas son necesarias, pero rara vez son suficientes.

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