Un plato caliente que dice 'estoy aquí'
Cuando una tragedia rompe una casa, un pueblo, una región o una vida, aparece una comunidad alrededor del fuego. Cocineras y cocineros que aportan saber, orden y técnica. Portadoras de tradición que saben cómo hacer rendir una sopa. Vecinos que pelan papas. Voluntarios que amasan, revuelven y sirven.
Antes de cualquier plan de reconstrucción, el caldero ya está sobre las llamas. Puede salir de una olla comunitaria en plena calle, de la cocina de un restaurante, de una casa, de una parroquia o de un colegio. Lo importante no es dónde se prepara, sino adónde llega: a quien más lo necesita.
Un plato caliente es una de las formas más antiguas y poderosas de decir: 'estoy aquí'.