En una reciente columna publicada en The New York Times, titulada 'No se puede ser una superpotencia sin aliados', la prestigiosa académica norteamericana Oona Hathaway, experta de la Universidad de Yale y presidenta de la Sociedad Estadounidense de Derecho Internacional, planteó que los bajos resultados que Donald Trump obtuvo en el conflicto bélico con Irán se explican 'en pocas palabras: porque Estados Unidos intentó, esencialmente, actuar en solitario'.
El costo de gobernar en solitario
La evaluación es, en sí, una pintura de lo que pasó en los 18 meses de su segundo mandato, más disruptivo que el primero (2017-2021). En este tiempo, el líder republicano sacudió el orden mundial con decisiones de altísimo impacto —desde la caótica estrategia comercial a la guerra en Medio Oriente— que hicieron mella en las relaciones de Washington con aliados tradicionales y, a la vez, en la percepción global sobre Estados Unidos como un socio fiable.
No se puede ser una superpotencia sin aliados.
El sondeo, que se da a conocer en un contexto de conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos, refleja una tendencia preocupante para la administración Trump: el respaldo a su liderazgo internacional se erosiona y la imagen del país como potencia confiable se desvanece.