El 7 de junio, más de un millón de personas se reunieron en la madrileña plaza de Cibeles para ver a León XIV celebrar la misa, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi, durante la primera visita de este papa a España. Un día después, más de 70.000 fieles se reunieron en el estadio Santiago Bernabéu para escucharlo en un encuentro con miembros de la comunidad diocesana de Madrid.
Una devoción que se reinventa
Este fenómeno, que combina la tradición católica con los formatos de masas propios del siglo XXI, evidencia cómo la figura del pontífice ha pasado de ser una autoridad lejana y casi inaccesible a un líder global que utiliza los estadios y las pantallas para conectar con los fieles.
El papa León XIV exhortó, ante más de un millón de personas, a salir del 'egoísmo' y no despreciar al hermano durante la misa en Madrid, España.
La transformación no solo es logística, sino también simbólica: lo que antes requería una peregrinación a Roma y días de espera para una bendición lejana, hoy se vive en directo a través de redes sociales y transmisiones globales, acercando al 'pontifex' a millones de personas que nunca pisarían el Vaticano.