En varios sectores de Bogotá se han conocido casos en los que hay estructuras vacías y deterioradas que por el tiempo han sido convertidas en refugio de la incertidumbre y el abandono. Algunos de estos viejos inmuebles que alguna vez sirvieron para atender a familias en situación de riesgo terminaron representando un riesgo.
El origen de los predios olvidados
EL TIEMPO conoció que estas viviendas hacen parte de un proyecto de la Caja de la Vivienda Popular (CVP), creado en la década de 1970. Los predios fueron entregados a la entidad por el Concejo de Bogotá como parte de las áreas de cesión derivadas de procesos de urbanización. Su propósito era servir como espacios de relocalización temporal para familias que debían abandonar zonas de alto riesgo.
Sin embargo, con los años, el modelo mostró sus límites. Compartir cocinas, baños y espacios comunes generó conflictos entre los residentes, mientras las condiciones de habitabilidad fueron quedando invisibilizadas. Por lo tanto, la figura de reasentamiento transitorio dejó de utilizarse y los inmuebles quedaron vacíos.
El plan de transformación
La Caja de la Vivienda Popular ha iniciado un plan para recuperar estos predios abandonados y convertirlos en vivienda digna. El proyecto busca no solo rehabilitar las estructuras físicas, sino también devolverles su función social como espacios seguros y habitables para las familias más vulnerables de la ciudad.
Estos predios, que alguna vez fueron nidos de inseguridad, ahora serán transformados en hogares dignos para quienes más lo necesitan.
El plan incluye la adecuación de los espacios comunes, la mejora de las condiciones de habitabilidad y la implementación de medidas de seguridad para evitar que vuelvan a convertirse en focos de inseguridad. La CVP espera que esta iniciativa sirva como modelo para otras ciudades del país.