Los proyectos no se vuelven realidad cuando se firman. Se vuelven realidad cuando sobreviven a los riesgos, a la incertidumbre, a los sobrecostos, a la corrupción, a la politiquería y a la incapacidad de ejecución. La Primera Línea del Metro de Bogotá ha logrado sobrevivir a esos factores y hoy avanza de manera irreversible.
La estructuración, solo el primer paso
La estructuración es indispensable. Requiere definir alcance técnico, viabilidad financiera, modelo jurídico y contractual, gestión ambiental y social, así como mecanismos de financiación y asignación de riesgos. Sin esa etapa no existiría proyecto posible. Pero creer que un contrato firmado garantiza automáticamente el éxito es desconocer la complejidad real de ejecutar infraestructura ferroviaria urbana en una ciudad viva, congestionada y densamente poblada como Bogotá. Ahí comienza verdaderamente la gestión contractual: ejecutar bien.
Desafíos que surgieron en la ejecución
- Coexistencia entre la construcción del viaducto y la operación de Transmilenio sobre la Caracas.
- Traslado de redes de servicios públicos y conexiones domiciliarias con mayores cantidades y costos de los previstos.
- Rediseño de fachadas de estaciones para integrarlas al entorno urbano y patrimonial.
- Mitigación de impactos sobre comerciantes.
- Barreras culturales e idiomáticas en un proyecto internacional.
- Ajuste permanente de secuencias constructivas frente a las condiciones reales de la ciudad.
Nada de esto estaba resuelto en los documentos iniciales. La experiencia de la Empresa Metro de Bogotá (EMB), de la Interventoría y de la PMO ha demostrado la importancia de un seguimiento técnico permanente basado en plataformas tecnológicas avanzadas como Primavera P6 y en metodologías de control orientadas a identificar siempre cuál es el próximo paso crítico para evitar desviaciones del plan de ejecución vigente.
Roles claros para una gestión integral
La responsabilidad de construir es del concesionario ML1. La responsabilidad de la supervisión y del control de calidad es de la Interventoría. Pero le corresponde a la EMB actuar como la entidad gestora capaz de leer integralmente el proyecto, construir alertas tempranas y tomar decisiones estratégicas antes de que los riesgos se conviertan en problemas irreversibles. La gestión contractual moderna no es solamente jurídica. Es técnica, operativa, urbana, social y estratégica.
Un contexto político complejo
La ejecución de la Línea 1 se ha desarrollado además en un contexto político complejo, con incertidumbres institucionales importantes y con un Gobierno Nacional contrario a la continuidad del proyecto elevado. Mantener la confianza de la banca multilateral y asegurar los créditos necesarios para financiar la terminación de la obra solamente fue posible gracias al enorme esfuerzo institucional liderado por el alcalde Carlos Fernando Galán, quien logró sostener la credibilidad técnica y financiera del proyecto en uno de los momentos más críticos de su ejecución.
Hoy la Línea 1 supera el 77 % de avance físico; Bogotá ya tiene once trenes, más de 14 kilómetros de viaducto construidos y más de quince mil personas trabajando diariamente en la obra. Pero todavía falta lo más importante. Porque un proyecto no es exitoso por alcanzar un porcentaje de avance físico. Si el 23 % restante no se ejecuta bien, no existiría ningún éxito.
Hasta ahora el proyecto va muy bien. Pero el objetivo final no son las cifras de avance, ni el concreto, ni el acero. El verdadero objetivo es que millones de ciudadanos puedan subirse a la Línea 1 en marzo de 2028 y transformar su vida cotidiana gracias a una obra que logró pasar del discurso a la realidad.
Leonidas Narváez, Gerente General Empresa Metro de Bogotá, exvicepresidente de Gestión Contractual – ANI y exdirector general INVIAS.