Sandra Patricia Rosero Rueda nació en Barranquilla, pero desde los tres años creció en Kennedy Central, en Bogotá. Allí, mucho antes de convertirse en física y estudiar terremotos, placas tectónicas y las profundidades del planeta, comenzó a preguntarse qué había debajo de sus pies.
La curiosidad surgió gracias a su abuela, quien acostumbraba leerle historias de aventuras. Una de ellas fue Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne. El libro despertó en Rosero una fascinación por el interior del planeta, alimentada además por los contrastes del territorio colombiano: montañas, costas, volcanes y selvas separadas por unas pocas horas de viaje.
Un camino forjado en la ciencia
Su hermana, que estudiaba Física en la Universidad Industrial de Santander, también influyó en su decisión profesional. Rosero terminó matriculándose en la Licenciatura en Física de la Universidad Pedagógica Nacional y, mientras concluía la carrera, comenzó a trabajar en una empresa colombiana de geociencias. Allí descubrió que podía aplicar la física para investigar la Tierra.
Posteriormente realizó una Maestría en Geología-Geofísica en la Universidad de Puerto Rico y trabajó en la Red Sísmica de Puerto Rico, monitoreando y analizando terremotos en el Caribe. Actualmente cursa el último año de su doctorado en Geofísica en Baylor University, Estados Unidos, donde utiliza tomografía sísmica para estudiar la tectónica del noreste del Caribe.
Seleccionada entre 147 aspirantes
Su trayectoria la llevó a ser elegida entre 147 candidatos para participar en una expedición científica que buscará el origen de un misterioso campo volcánico bajo Nueva Zelanda. La física colombiana ahora se prepara para aportar su conocimiento en una de las zonas geológicas más activas del planeta.