América Latina y el Caribe (ALC) es una potencia agrícola regional. Aunque representa solo el 8 por ciento de la población global, aporta casi el 16 por ciento de las exportaciones agrícolas, y los aguacates mexicanos, la carne argentina, el café colombiano y el salmón chileno hoy se consideran productos básicos en los supermercados y hogares de todo el mundo.
El motor que impulsa el empleo y el PIB
La agricultura es fundamental para los medios de vida en toda la región. Este sector representa uno de cada seis empleos en ALC, lo que les proporciona ingresos vitales a muchas comunidades rurales pobres. Además, representa el 6 por ciento del PIB de la región —más que la minería legal—, lo que lo convierte en un importante motor de crecimiento.
Señales de alerta en la productividad
En el estudio ‘Productividad agrícola en América Latina y el Caribe: qué sabemos y hacia dónde vamos’, publicado en noviembre por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), examinamos las tendencias de la productividad agrícola desde la década de 1960. Descubrimos que décadas de fuerte crecimiento de la productividad han permitido que muchas explotaciones agrícolas en la región se conviertan en empresas modernas y altamente eficientes.
Sin embargo, el crecimiento de la productividad se ha ralentizado y la región corre el riesgo de revertir décadas de progreso, advierten las analistas Ana María Ibáñez, Lina Salazar y Maja Schling en su artículo para Project Syndicate.
El sector agrícola genera el 15 por ciento del empleo total en América Latina y el Caribe.