Juan Andrés Balanta estaba emocionado. Acababa de confirmarse su nuevo equipo. Quería contarles la noticia a sus papás de inmediato, así que cogió el teléfono y marcó desde Portugal, donde había jugado por cinco años.
“¡Me voy a jugar a Armenia!”, les dijo, con una voz cargada de alegría. Del otro lado, desde Colombia, hubo un breve silencio... un silencio de esos que expresan dudas. Al fin, sus papás respondieron: “Mijo, ¿cómo así? ¿Usted por qué se va a venir a jugar al Deportes Quindío?”, le dijeron con desconcierto, por el hijo que hacía una carrera en Europa y le daba por devolverse. Balanta, quien quizá sospechaba esa respuesta, soltó la risa antes de explicar.
Un sueño que cruza fronteras
Con 29 años, fue campeón con el Ararat y ahora busca con su equipo el paso a la fase de liga de la Champions. Ese es su gran sueño.