Desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del gas natural en Europa ha experimentado un incremento sin precedentes. El bombardeo en el yacimiento de South Pars, compartido entre Irán y Qatar, junto con la respuesta iraní atacando infraestructuras en Arabia Saudí, Kuwait y Qatar, ha elevado el costo del gas en un 21% en solo dos días.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de gas natural, se ha convertido en un cuello de botella crítico. La ausencia de rutas alternativas para transportar gas natural licuado (GNL) desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos agrava la crisis, ya que aproximadamente el 93% y 96% de sus exportaciones respectivamente dependen de este paso.
Los daños en las instalaciones de Ras Laffan, la planta de exportación de GNL más grande del mundo, han reducido en un 17% la capacidad exportadora de QatarEnergy, con reparaciones que podrían tardar entre tres y cinco años. Esta situación incrementa la prima de riesgo y afecta la capacidad de producción prevista para 2027.
- Asia, especialmente China, India, Corea del Sur y Japón, es la región más afectada por la reducción del suministro de gas.
- Europa, aunque menos expuesta físicamente, enfrenta una competencia intensa con Asia para asegurar el gas, elevando los precios.
- La Unión Europea ha reducido su dependencia del gas ruso, aumentando las importaciones de EE. UU., aunque sigue siendo vulnerable a interrupciones externas.
- Los almacenes de gas europeos están significativamente bajos, con un 28.9% de capacidad, poniendo en riesgo el abastecimiento para el próximo invierno.
- El precio del gas podría alcanzar hasta 90 euros por megavatio hora en los próximos meses, con riesgos de una crisis similar a la de 2022 si la situación persiste.
Expertos advierten que la única solución a corto plazo para equilibrar el mercado global de gas es la reducción de la demanda, dado que el aumento de la producción en otras regiones, como Estados Unidos, no compensa la caída de suministros desde Oriente Medio.
“La escalada geopolítica está alimentando directamente los precios, los flujos comerciales y los nervios de los inversores”, señala la consultora Kpler.
El impacto en la capacidad de almacenamiento europea aumenta la vulnerabilidad ante posibles olas de frío y nuevas interrupciones en el suministro de gas natural licuado. La experiencia de 2022 demuestra que, aunque se han mejorado infraestructuras y mecanismos de compra conjunta, la dependencia del mercado global y factores externos sigue siendo una amenaza latente.
En resumen, la crisis actual del gas natural pone en evidencia la fragilidad del sistema energético global frente a conflictos geopolíticos, especialmente en regiones estratégicas como Oriente Medio, y resalta la urgencia de diversificar fuentes y rutas de suministro para garantizar la seguridad energética mundial.