Colombia enfrenta una escasez estructural de gas natural que ha provocado un aumento significativo en los precios para la industria y los hogares. Ante esta situación, el Gobierno de Gustavo Petro, que ha suspendido nuevos contratos de exploración, apuesta por mejorar la conectividad entre los campos del Caribe y el interior del país mediante proyectos estratégicos en infraestructura de gas.
La Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo Energía Bogotá y empresa conocida por el presidente desde su etapa como alcalde de Bogotá, será la encargada de ejecutar ocho de los doce proyectos prioritarios identificados por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME). Estas iniciativas buscan ampliar la capacidad de transporte y regasificación para abaratar el gas importado hasta en un 20%.
El impacto en la comunidad energética y el mercado
La producción de gas natural ha caído a niveles mínimos históricos, afectando la oferta interna y elevando los costos. Además, la posible llegada de un fenómeno de El Niño amenaza con incrementar la demanda de gas debido a una reducción en la generación hidroeléctrica. En este contexto, la implementación de una planta regasificadora en La Guajira y la modernización de gasoductos bidireccionales permitirán una mayor flexibilidad y seguridad en el suministro, beneficiando tanto a consumidores industriales como residenciales.
- La planta regasificadora de La Guajira inyectará hasta 250 millones de pies cúbicos diarios al sistema.
- Se modernizarán gasoductos para operar en ambos sentidos, mejorando la distribución regional.
- Se construirá un gasoducto de segunda entrada a Bogotá para diversificar las fuentes de suministro.
- TGI invertirá alrededor de 500 millones de dólares en estos proyectos durante los próximos cuatro años.
Estos proyectos no solo buscan resolver el déficit actual de gas, sino también fortalecer la conectividad entre el Caribe, el centro y el sur del país, garantizando un suministro más estable y eficiente. La iniciativa representa un esfuerzo histórico que combina la experiencia de TGI con la visión estratégica del Gobierno para enfrentar los retos energéticos del país.
“TGI quiere recuperar la plata que no está recibiendo por ese gasoducto. La demanda sería suficiente para que tanto el país como la empresa estén en gana-gana.” — Francisco Bendeck, ingeniero de petróleo.
La regasificadora de Ballena, prevista para entrar en operación a finales de 2027, y los proyectos asociados se esperan que tengan efectos positivos en el mercado energético desde 2028, con una reducción significativa en los costos y una mayor seguridad en el suministro para los colombianos.