En 2008, Cristóbal Najarro fue internado involuntariamente en un psiquiátrico de Barcelona tras afirmar ser amigo de jugadores del FC Barcelona, una declaración que fue tomada como un delirio por las autoridades.
A pesar del diagnóstico inicial que lo catalogaba con una ideación delirante y megalómana, la realidad era distinta. Najarro conocía personalmente a figuras como Iniesta, Bojan, Sergio Busquets, Messi y hasta Luis Enrique, quien le había regalado una cazadora.
El verdadero giro ocurrió cuando Ricard Valdés, psiquiatra y hermano del portero Víctor Valdés, confirmó la identidad y relación de Cristóbal con el club, lo que llevó a la revocación de su internamiento.
Un vínculo inquebrantable con el Barça
Najarro era un habitual del Miniestadi, hogar del Barça B y las categorías juveniles, donde se convirtió en una figura emblemática y un seguidor apasionado que vivía cada partido con intensidad.
Su cercanía al club fue tal que Pep Guardiola, en su presentación como entrenador del primer equipo, se detuvo para abrazarlo, reconociendo su importancia y apoyo incondicional.
Sin embargo, con el cierre del Miniestadi y los cambios en la ciudad deportiva, Cristóbal se fue alejando poco a poco, perdiendo el contacto con el entorno que tanto amaba.
Un adiós lleno de homenaje y reconocimiento
El último partido que pudo presenciar fue el Barça Atlètic-Orihuela en diciembre de 2008, donde asistió vestido con traje y repeinado, preparándose para una noche especial en el Camp Nou.
Tras la victoria del Barça contra el Real Madrid, Najarro falleció, y el club entero, incluyendo Messi, Iniesta, Bojan y el presidente Joan Laporta, le rindieron un emotivo homenaje, proclamándolo como el hombre que más sabía de fútbol en el mundo.
¿Quién era el loco, Señoría? - Joan Laporta