La madrugada del 8 de marzo, la creciente del río Mendihuaca en Magdalena provocó el colapso del puente de la Troncal del Caribe, una vía clave que conecta Santa Marta con La Guajira y destinos turísticos como el Parque Tayrona, Palomino y Buritaca. Este hecho no solo destruyó una estructura física, sino que también alteró significativamente el flujo económico y turístico del norte del Magdalena.
Antes del colapso, circulaban por este tramo más de 4.000 vehículos diarios, incluyendo automóviles particulares, buses turísticos, transporte intermunicipal y camiones de carga, con un promedio de casi tres vehículos por minuto. Actualmente, el tránsito se ha reducido a entre 1.500 y 2.000 vehículos diarios, lo que representa una caída del 50 % al 65 % del flujo habitual.
Consecuencias económicas y sociales
La disminución del tránsito ha tenido un impacto directo en los ingresos de negocios que dependen del paso constante de viajeros, como hoteles, restaurantes, operadores turísticos y vendedores locales. Según la Cámara de Comercio de Santa Marta, la zona concentra buena parte de la actividad económica vinculada al turismo de naturaleza y genera miles de empleos directos e indirectos.
“Cada carro que deja de pasar es un cliente menos para muchos negocios”,
Además, alrededor de 60.000 personas que habitan a lo largo del corredor dependen directa o indirectamente del dinamismo que genera esta carretera, incluyendo agricultores, transportadores y pequeños emprendimientos turísticos. El paso provisional implementado funciona bajo un sistema de pare y siga con restricciones para vehículos pesados, lo que ha obligado a buscar rutas alternas y enfrentar demoras.
Una solución provisional para recuperar la movilidad
Para evitar el aislamiento total de la región, las autoridades habilitaron un paso provisional con un pedraplén desde el 8 de marzo. Sin embargo, la verdadera solución a corto plazo es la instalación de un puente militar provisional, previsto para el 30 de marzo, que permitirá recuperar parte de la movilidad mientras se construye una estructura definitiva.
La expectativa en municipios y corregimientos cercanos es que el puente militar esté listo antes de Semana Santa, una temporada clave para el turismo y la economía local. Empresarios turísticos advierten que la recuperación del acceso es vital para evitar pérdidas mayores y atraer nuevamente a los visitantes.
“Necesitamos que el puente esté listo antes de que lleguen los turistas. Si la movilidad mejora, el turismo vuelve.”
La Gobernación del Magdalena anunció que, una vez restablecida la movilidad, se impulsará una campaña de promoción turística para recuperar la confianza de los viajeros y reactivar la economía regional.