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El orgullo de vestir el mismo uniforme: la historia de un capitán que sobrevivió a una mina y su hijo que eligió la vida militar

Noticia El orgullo de vestir el mismo uniforme: la historia de un capitán que sobrevivió a una mina y su hijo que eligió la vida militarUn artefacto explosivo l...

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Foto: La voz del país

Noticia El orgullo de vestir el mismo uniforme: la historia de un capitán que sobrevivió a una mina y su hijo que eligió la vida militarUn artefacto explosivo le cambió la vida al capitán Carlos Andrés Ortiz. Años después, su hijo Carlos Miguel decidió ser parte del Ejército.Carlos Andrés Ortiz (der.) tiene 45 años y Carlos Miguel Ortiz (izq.), 24 años y estarán juntos para la celebración del Día del Padre. Foto: EJÉRCITO NACIONALLink Natalia Peláez Sabogal13.06.2026 14:31 Actualizado: 13.06.2026 14:31 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles El 16 de agosto de 2010, en las selvas de San Vicente del Caguán, Caquetá, una tropa de alrededor de 26 hombres del Ejército buscaba hacerle frente a un bloque de las Farc en medio de un día nublado. A cargo de esos hombres estaba el teniente Carlos Andrés Ortiz, quien, antes de ingresar con sus tropas a un terreno desconocido, decidió verificar la zona. Esa decisión le significó pisar una mina antipersonal.Con armas, dinero y celulares: así fue la captura de alias ‘Víctor Chala’, señalado del crimen del periodista Mateo PérezEse mismo día, Carlos Miguel Ortiz tenía ocho años. Estaba en una clase de natación cuando, en medio de la confusión, recibió la noticia de que su padre, el hombre que admiraba por su trabajo como héroe, había resultado herido y perdido parte de su pierna izquierda. Dieciséis años después, ambos portan el mismo uniforme camuflado, las mismas botas negras y una sonrisa parecida. Sin embargo, ahora tienen rangos diferentes: Carlos Andrés Ortiz es capitán y Carlos Miguel Ortiz es subteniente.Su historia es quizás una de las pocas en las que un hijo, al ver las cicatrices de la guerra, decide incorporarse a las Fuerzas Militares y servirle a la nación, como lo hizo su padre. Sus ojos llenos de orgullo y sus palabras lo dicen todo: se admiran profundamente y comparten la misma pasión, ser parte del Ejército.El general Erik Rodríguez, otro oficial incómodo para el gobierno Petro que se va: ¿hay tensiones en las fuerzas?Ambos nacieron en Consacá, Nariño Foto:EJÉRCITO NACIONAL El capitán Carlos Andrés Ortiz tiene una sonrisa fácil, es el menor de 14 hermanos, creció entre los campos de Consacá, Nariño, y heredó de un tío el amor por “portar el uniforme”, y de su abuelo el deseo de defender al país. Creció lejos de los lujos y desde muy joven decidió incorporarse al Ejército y asumir responsabilidades. “Pues separarse de la familia sí fue difícil. De hecho crecimos en la humildad entonces a mí me pasaban cosas muy graciosas, ¿no? Por ejemplo, yo desconocía que existían las puertas con sensor, nunca había tenido acercamiento a algo así.”Recorrió las selvas de San Vicente del Caguán, Larandia, en Caquetá, y sectores de Caucasia, Antioquia, sin imaginar que años después su hijo recorrería, como lo hace actualmente, La Uribe, Meta.En 2001 se convirtió en padre y, para él, “ese es el mejor regalo me pudo dar la vida”, aunque también una de las responsabilidades más grandes. Carlos Miguel Ortiz, su primogénito, nacido igualmente en Nariño, creció viendo a los militares llegar a su pueblo. Para él y los demás niños eran héroes, los que aparecían en televisión y dedicaban su vida a protegerlos. Por eso, para él, su padre era un héroe. LEA TAMBIÉN La baja de alias Niño Guerrero, por ataque de EE. UU., mortal campanazo para capos guerrilleros refugiados en VenezuelaJesús Blanquicet

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