En entrevista con EL TIEMPO, el expresidente de la Corte Constitucional, Manuel José Cepeda, advierte sobre los riesgos de impulsar una asamblea constituyente en medio de la polarización, defiende el papel de la Corte como garante de los derechos y sostiene que el mayor reto de la Carta de 1991 no es cambiarla, sino cumplirla.
Un congreso mundial que resalta la Constitución colombiana
Cepeda, uno de los padres de la Constitución de 1991, participa en el Congreso Mundial de Derecho Constitucional, que se realiza en la Universidad Externado de Bogotá. Allí, 2.500 profesores de todo el mundo discuten los desafíos de las constituciones. Según Cepeda, la elección de Colombia como sede refleja el respeto internacional hacia la Constitución de 1991, la acción de tutela y la protección de los derechos.
La Constitución de 1991 no se hizo contra nadie; se hizo para proteger a todos. Es la primera en la historia de Colombia que no fue impuesta por el ganador sobre el perdedor.
Los riesgos de una constituyente sin consenso
Cepeda advierte que el llamado a una asamblea constituyente, impulsado por sectores minoritarios y mencionado por el presidente Gustavo Petro, se ha convertido en un tema de campaña. Para él, es peligroso convocar una constituyente en un ambiente de polarización sin acuerdos previos. Propone reformar el artículo constitucional sobre asambleas constituyentes para que la consulta al pueblo sea aprobada por una mayoría calificada de dos terceras partes del Congreso.
35 años de la Constitución: logros y desafíos
La Constitución de 1991 ha sido reformada 68 veces, lo que demuestra su capacidad de adaptación. Sin embargo, Cepeda señala que el principal reto es su aplicación mediante políticas públicas efectivas. 'Lo que falta es más política, mejores políticos, mejores gobiernos y mejores congresos promoviendo la aplicación real de la Constitución', afirma.
El papel de la Corte Constitucional como árbitro
Cepeda destaca la importancia de la Corte Constitucional como un órgano especializado que interpreta la Constitución y resuelve conflictos que dividen a la sociedad. 'Muchas veces los procesos políticos se traban y la Corte interviene para proteger los derechos de las personas frente a fallas del sistema político', explica.
Si no se tapa el hueco, ¿se deja que las personas se caigan en él y se mueran allí? La respuesta es no. Las cortes tienen que intervenir para impedirlo.
La transición de poder y la voluntad popular
Consultado sobre la controversia en torno al reconocimiento del ganador de las elecciones, Cepeda es contundente: 'El presidente de turno no le entrega el poder al ganador. El ganador es elegido por el pueblo, el Consejo Nacional Electoral certifica quién ganó y esa persona se posesiona ante el presidente del Senado'. Agrega que el empalme es una institución diseñada para garantizar una transición ordenada en beneficio del pueblo.
Un mensaje para el colombiano de a pie
Cepeda invita a los colombianos a conocer la Constitución, comparándola con las reglas del juego de un partido. 'La Constitución fija las reglas del juego, establece las garantías para los jugadores. Define qué está permitido y qué no, cómo funciona un país y cómo funciona la vida cotidiana de las personas', concluye.