Una comunidad marcada por la violencia y el olvido
En el barrio Las Flores de Turbo, la entrega de la renovada Institución Educativa Jorge Eliécer Gaitán representa mucho más que una obra de infraestructura. Para los habitantes de este sector históricamente marginado y golpeado por la violencia, es la redención de una comunidad que durante años normalizó lo inaceptable. Más de 300 estudiantes, en su mayoría de familias de escasos recursos, víctimas del conflicto armado y desplazados de zonas como Riosucio y Bocas del Atrato, hoy cruzan las puertas de un espacio digno.
Atrás quedó una realidad cruda, donde estudiar significaba un riesgo constante para la salud, la integridad física y la vida misma. La institución carecía de cerramiento perimetral, lo que dejaba a la comunidad educativa expuesta al fuego cruzado de las bandas delincuenciales que operaban en la zona.
Esta comunidad educativa estaba en una 'zona roja' debido a los grupos pandilleros. Ellos mantenían por aquí atracando, y hasta matando. Había tiroteos, se enfrentaban, se tiraban por aquí porque esto estaba descubierto. Era una sola tragedia, una odisea.
Baños indignos y aulas que se inundaban
El diagnóstico previo a la intervención evidenciaba un escenario deplorable. El secretario de Planeación del Distrito de Turbo, Edinson Carrillo, describió un panorama inaceptable: 'Carecía de baños, de aulas, no tenía cerramiento, y un restaurante escolar en condiciones poco dignas. Las aguas residuales pasaban alrededor del restaurante'.
La profesora Soledad Guerrero Muñoz recordó con frustración la indignidad que sufrían: 'Nos veíamos en la obligación de comer rapidito cuando los niños estaban en clase e ir a orinar. Los baños estaban descubiertos, el uno veía al otro haciendo sus necesidades. No había agua, no había nada'.
A la crisis sanitaria se sumaba el deterioro total de la infraestructura. Las aulas carecían de ventiladores, sistema eléctrico adecuado y techos capaces de soportar las lluvias. 'Esos salones todos se inundaban, por aquí podía pasar cualquier barquito. Los pelados con los zapatos en las manos a veces venían mojados', confesó la docente.
Una inversión que lo cambió todo
La transformación fue posible gracias a una alianza público-privada entre la Administración Distrital de Turbo, liderada por el alcalde Alejandro Abuchar, la empresa Banafrut y 12 corporaciones aliadas. Se invirtieron $5.200 millones en el mejoramiento integral de la institución.
Hoy, los niños que antes comían junto a aguas residuales disfrutan de un restaurante escolar moderno y salubre. Los baños descubiertos y sin agua fueron reemplazados por baterías sanitarias dignas y privadas. Las aulas oscuras e inundables dieron paso a salones iluminados, ventilados y seguros. Además, se construyó un polideportivo con cubierta y se instaló un cerramiento total que blinda a la escuela de la violencia externa.
Este es un barrio totalmente vulnerable que ha venido sufriendo los embates de la violencia. Hoy decidimos apostarle a una educación digna, y lo que queremos es esa transición: tener jóvenes que sean productivos, garantes de una sociedad más justa, pero sobre todo educada.
El secretario Carrillo adelantó que este exitoso modelo de alianza público-privada pronto llegará a los colegios de Río Grande y Nueva Colonia. La nueva Institución Educativa Jorge Eliécer Gaitán se levanta hoy como el epicentro del barrio Las Flores, sembrando un mensaje contundente en la mente de 300 jóvenes que antes se creían olvidados: su bienestar importa, su dignidad es innegociable y su futuro está lleno de esperanza.