Un hallazgo que desafía los límites regulatorios
La exposición durante años a niveles moderados de contaminación del aire podría favorecer el desarrollo de aterosclerosis coronaria, incluso cuando la calidad del aire se mantiene dentro de los estándares regulatorios. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá), que analizó a más de 11.000 personas mediante tomografías computarizadas cardíacas.
La contaminación atmosférica continúa siendo el principal factor de riesgo ambiental para las enfermedades cardiovasculares y contribuye a aproximadamente 2,5 millones de muertes. La investigación, publicada recientemente, vincula la exposición prolongada a contaminantes urbanos con una mayor acumulación de placa y estrechamiento de las arterias del corazón.
Incluso niveles considerados seguros por las autoridades ambientales pueden tener un impacto significativo en la salud cardiovascular a largo plazo.
Implicaciones para la salud pública
Los resultados del estudio refuerzan la necesidad de revisar los estándares de calidad del aire y adoptar medidas más estrictas para proteger a la población, especialmente en zonas urbanas con alta densidad de tráfico y actividad industrial.