Cuando Mon Laferte terminó de dar forma a Femme Fatale, supo que la historia todavía no estaba completa. Durante el proceso de composición escribió más de 50 canciones y entendió que muchas de ellas no encajaban en el primer álbum, no porque fueran menos importantes, sino porque pertenecían a un paisaje sonoro diferente. De esa decisión nace Femme Fatale Vol. 2, el décimo trabajo de estudio de la artista chilena.
El disco, disponible desde este viernes en plataformas digitales, reúne 20 canciones escritas por Laferte y producidas junto a Manu Jalil, con la participación de Rick Nowels en algunos temas. Aunque comparte el mismo origen creativo que Femme Fatale, esta segunda entrega se distancia de su antecesora para explorar influencias del blues, el folk, el punk y el rock alternativo, en algunos momentos desde una instrumentación más contenida y minimalista.
Un proyecto en dos volúmenes con identidades distintas
La propia cantante ha explicado que ambos discos fueron concebidos como dos partes de un mismo proyecto, pero con identidades distintas. 'Mi intención con Femme Fatale era crear un disco sofisticado y fuera de tendencia, teatral, poético y crudo; oscuro, elegante e introspectivo, con una mirada cinematográfica. Por eso elegí esas canciones para el primer volumen. Las del segundo sentía que pertenecían a otro universo sonoro', señaló.
Temas profundos y una mirada femenina
Ese cambio de sonido no modifica el eje narrativo de su obra. Laferte mantiene una escritura íntima y directa que vuelve sobre temas que han marcado buena parte de su carrera: la dependencia emocional, el trauma, la relación con la figura paterna, la maternidad y la política. Son asuntos que aparecen desde distintas perspectivas y que terminan conectando ambos discos más allá de sus diferencias musicales.